Giran las palabras Mordidas entre mis dientes.
Se arrastran cadenciosas como
las notas olvidadas de los pentagramas,
Tamizando las purpúreas grietas de mi delirio.
En el paladar, rastro de almendras
Embriagando y sorprendiendo mi garganta.
Ángeles caídos, amotinados de las leyes,
En cielo de golondrinas y jardines de Jacaranda.
Ascuas que maduran celosamente este fruto,
Destilando ámbar y almíbar
Arrebatada de claveles,
Borracha de tu acento
Al compás de toque del deseo.
Suicidas se suman los vacios,
En un caudal que me despedaza.
