Y visto arabescos angulares
Recorrí tierras límpidas de brotes carnales
Bajo un sol de lacerantes eras.
Ver el páramo teñido de cruces infinitos
Donde lúgubres sombras pasean solemnes
Vistiendo de noche los cielos rasgados
Vestigios en el reflejo de mis ojos.
Aspiro el fuego que manando viene
De un cáncer cada vez más creciente.
Olas sulfúricas de hastío humano
Lavando los suelos vírgenes y sagrados.
Estuve presente en juicios sacrílegos
En los que el miedo más fútil presidía,
Condenando Ángeles a arder en la hoguera
Como castigo a no perecer ahogadas de perjuicios.
Observar las lapidas de cruentos errores
Perpetrados por la raza mas ciega
Turbia el éter de espesos coágulos
Oscureciendo la visión de quienes pueden hacer algo.
Yo, soberbio me siento a brindar esta noche
Por que se, que la ceguera esta en nosotros
Bebo de este cáliz del tiempo
Recordando paramos infinitos.