Mensaje
por Luis Videla » 03 Feb 2006, 15:06
Indisciplinada, otra muy distinta.
He de contarte, ya que viene a cuento, una historia de anárquicos disciplinados.
Érase una vez un hombre llamado Buenaventura Durruti, un anarquista que terminó sus días en la Guerra Civil Española, luchando en las Brigadas Internacionales.
Pues bien, como anarquísta que era, era anárquico.
Pero era tan disciplinado, el tío éste, que luego de un asalto (pertenecía a la facción de anarquistas violentos o "expropiadores"), pasados unos días, se cayó desmayado en una calle de Buenos Aires.
Lo llevaron a la vieja Asistencia Pública, y desvanecido, lo desvistieron y lo revisaron. El médico dijo que se había caído desmayado porque hacía varios días que no comía. Esto es, cayó desmayado de hambre.
Ahora bien: cuando lo desvistieron encontraron, en un bolsillo, un fajo de dinero cercano a los diez mil pesos de entonces, que sería como llevar medio millón de hoy.
Cuando Durruti volvió en sí, el médico, sin poder creer que llevara todo ese dinero encima y cayera desmayado por desnutrición, le preguntó:
--Oiga... ¿cuánto hace que no come?
--Varios días --contestó Durruti.
--Pero... si usted tiene una fortuna aquí, la tenía en su bolsillo --arguyó el médico.
--Sí... pero ese dinero no es mío. Es dinero de los compañeros --respondió Durruti--. Y usarlo, va contra la disciplina de la organización.
Corolario: Una cosa es ser anárquico y otra, indisciplinado.
End of story.
¿Este poema? ¡Ah, sí, pues claro! Metafórico, profundo, como lo que he leído hasta ahora de tí. Celebro eso, compañera.
Mis respetos,
Luis Videla