Todo se detiene de repente;
hasta las agujas del reloj
se parecen dormir en los segundos;
todo lo negro que en nosostros tenemos
lentamente va desvaneciendose
hasta volatizarse en el aire.
Es tiempo de que halen los setimientos;
hay que cerrar los ojos
y escuchar sus susurros;
hay que abrir de par en par
las puertas del corazón
y dejar que fluya el amor;
que, como mágico elixir vital,
embriagará todo tu cuerpo
como un nuevo y fuerte licor.
Tiempo para amar;
tiempo para que el deseo
escape libre del cuerpo
en ese grito de placer
que lucha por salir de la garganta
para romper los silencios
y, como un cuchillo,
rasgar las sombras.
Tiempo para que unas manos y unos labios
tracen mil senderos sobre la piel;
trenzando caricias, besos y suspiros;
para que dos corazones
latán al únisono
ensamblados por magia de amor.
Tiempo para soñar, para vivir;
tiempo para la soledad en compañia....
tiempo para amar


<center>