Tendré que morderme los labios
En la soledad de mis noches
Esperando el beso que no llega.
Hasta cuándo mujer querida,
Mi corazón estará de rodillas,
Como un mendigo arrepentido
Esperando el milagro de tu amor.
Hasta cuándo estaré muriendo de sed,
Estando tan cerca de la fuente
Esperando beber de tus labios
El elixir de vida que destilan.
Hasta cuándo mis brazos
Estarán huérfanos y fríos,
Sin tener a quien estrujar,
En los instantes más románticos.
Hasta cuando mi pecho,
Se ha de agitar a solas
Sin sentir el latir de otro pecho.
Dime amor mío... ¿hasta cuándo?
Lima, 20 Junio 2002


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