Hoy, de nuevo, me visita
el recuerdo de tu presencia
que se aférra a mi mente;
como quién se aférra a un salvavidas
cuando en el mar ruje la temprestad
y la orilla está demasiado lejos.
Vuelvo a sentir
despertar en mi
ese viejo anhelo
de llegar a perderme
entre tus montañas gemelas
que se alzan desafiantes;
de otra vez fundirme
en las entrañas de tu ser
y no despegarme jamas
Ese oscuro deseo de amarte;
ese anhelo de formar
parte de tu mismo ser
ensamblados por magia de amor.
Vuelvo a sentir la vieja añoranza
de volver, de nuevo, a recorrer
la suave y tenue seda de tu piel
en una interminable cadena
de besos y caricias
hastas mis labios y mis manos saciarse;
en esa mágica entrega total
en el que eres tierra fertil
y yo la semilla germinante;
cuyo fruto, aletargado;
despertará para erigirse
en testigo de nuestro amor
