[font=Bermuda Solid]Pedro R. Estrada Corona, nacido en Cabimas - Zulia - Venezuela, el 31 de Mayo de 1966, es el primero de cuatro hermanos, casado, una hija de 8 años.
Graduado de Médico Cirujano en Barquisimeto - Lara, con especialidad en Anatomía Patológica y Patología Forense, Maestría en Genética Médica y Doctorado en Ciencias Médicas. Labora como Profesor Universitario dictando clases de Genética Médica en Pre y Postgrado de Medicina y Veterinaria, realiza consultas de Genética y evalúa pacientes en hospitales.
Escribió su primer poema el 23 de Septiembre de 2003 en Shoshan, gracias a una invitación que le hizo una forista de esta familia, nunca antes lo había hecho, se declara un aprendiz de poeta y poseedor de un Trastorno Bipolar de la Personalidad (Maníaco - Depresivo).
Su obra favorita es La Odisea de Homero y su poema predilecto DESNUDA de Roque Dalton, le encanta la poesía erótica.
Acaricio tus suaves manos danzamos al ritmo del amor baile nupcial de nuestros brazos alucinante mar multicolor la luz se apaga en el ocaso tu piel aroma a melocotón tu perfecta anatomía es el remanso que deja liberar mi ensoñación.
Bajando suavemente con mis labios utilizo los caminos de tu cuello nuestras lenguas luchan sin descanso tu pecho floreciendo aqui en mi pecho hacemos de nuestras piel como los sabios de las cosas menudas hacen un sueño lentamente mis dedos van marcando la senda a tus pezones tan pequeños.
La sombra de mis hombros proyectados sobre tu cintura hacen un juego cual arcilla de escultor la voy torneando tu vientre entra ahora en movimiento en viento de pasiones navegando tu basta geografía es mi sendero tu agua dulce ha desbordado la playa apacible de tu sexo.
El mío como faro iluminando rojo apasionado de destellos en la humedad de tu lago voy entrando cual ángeles a las puertas de los cielos en el fondo de tu cueva disfrutando los pliegues subterráneos de tu centro en compases de gemidos van danzando sublime topografía de los cuerpos.
Estallido corporal te está elevando oleadas placenteras al momento mi volcán su lava ha derramado en la hoguera escondida de tu fuego fundidos y en sudor mezclados fatigados por lo intenso del encuentro y nuestros cuerpos siréneos van bailando amándose otra vez como al comienzo.
Caminando sólo por mi desierto con los pies hundidos en la arena pensando en nuestras pasadas noches, siento las nubes huir en busca de nuevos espacios dejando el cielo como una alfombra sin máculas ni pliegues, abatido por la soledad infinita y por la lejanía de unos labios que parece no podrán jamás posarse en los míos a descansar.
Desterrado de la hermosura de tu cuerpo cincelado por el creador con infinita paciencia para mostrar al mundo la belleza artística de tus contornos, llorando al espacio que nos separa beso el mar salado que nos une para que lleguen a tus pies mis pétalos cálidos movidos por el transito infinito de las olas.
Una brisa fresca me recuerda tus pretéritas caricias, la suavidad de tus largas manos delimitando los ángulos de mi rostro, un grito callado se ahoga en mi garganta implorando tu regreso a mis praderas, los pies cada vez más hundidos en la arena impiden que marche por la vida, convirtiendo mi nostálgico espíritu en tormenta espiral que no termina.
Imagíname cada noche en la cama sin el baño prometido de tu fuego, la fiebre placentera de tus brazos ni el cálido cobijo de tu piel, oscuridad convertida en eternidad, mis ojos clavados en el techo azul semejando el límpido cielo que nos une y sutilmente separa, besando la sal de mis lágrimas metáforas crueles de mi beso en el mar.
Lejanas veo las mieles de tus ojos que brillantes parecían darle fuerza a mi sol, el murmullo musical de tu voz es la imagen que se esconde en el libro abierto de mis recuerdos felices y plenos de apasionados encuentros convertidos en relámpagos y truenos al revivir la tristeza de tu adiós, del golpe de una puerta que se cerró y convirtió en castillo que no se abrirá jamás.
Transformada mi vida en cubo infinito da vueltas sin detenerse hasta apagarse poco a poco cual llama de un volcán extinto que se convierte en inhóspita montaña paisaje mirado con indiferencia, cruel tormento de un hombre de sueños que te amó en la lejanía y que sólo añoraba hacerte el amor.
Comienzo a desvertir el cuerpo, examino minuciosamente la piel cetrina y sin brillo en busca de manchas, traumas o erosiones, las mugres uñas, las manos surcadas de profundos pliegues muestran el esfuerzo del pesado trabajo, los ojos fijos e inertes expresan la frialdad de la muerte en un cuerpo que un día fue admirado por su fortaleza.
El bisturí afilado desgarra la piel dejando al descubierto aponeurosis, músculos y vísceras, el tórax ancho como escudo romano, las libideces amoratadas en los glúteos, los pulmones ennegrecidos por el tabaco, resumantes de espumoso edema con enfisematosas bulas aun llenas de aire, me convencen de su pobre estado y del dañino hábito de amar al cigarrillo.
Tomo entre mis manos el corazón pálido, envuelto en grasa, que hasta hace minutos mostró sus latidos y que fuera del cuerpo no es nada dejando al descubierto la marcada flacidez que nos regala los años, el hígado amarillento por alcohol y el hambre, no metabolizaba nutrientes ni tóxicos, la hidronefrosis extrema y la superficie granular de los riñones demuestran el crónico daño de la diabetes, una a una descubro sus pequeñeces aunque no pueda abrir su boca para hablarme.
¿Quién habrá sido este hombre que descansa inerte en el mesón?, cincelo su cráneo, dejando al descubierto la esencia, el centro inocultable de la sabiduría, un cerebro cianótico por la hipoxia, oxígeno necesario que nunca llegó, las ideas seguro confundidas entre una ansiosa fantasía, recuerdos febriles que no regresarán y una depresiva imagen cruel de la realidad, ¿por qué aparentar lo que no somos?, si al final nuestro cuerpo lleno de polvo y sus putrefactos desechos no serán otra cosa que alimento animal o una simple lección de anatomía.
Hunde el calor de tu cuerpo, en mis ondulantes mares, los cristales de mis sales, limpiarán todo tormento, vive cada momento, apoyada sobre mi espalda y con el borde de mi espada, sella nuestro encuentro.
Moja tus cabellos, con el caudal de mis aguas en las rocas de mis playas, duerman tus anhelos, con el borde de mis dedos, marcaré tus hendiduras, envaina mi empuñadura, susúrrame con tu aliento.
Navega todas mis costas, que la flecha marque al norte, conviértete en la consorte, muévete entre mis ondas, nunca dejes a solas, los archipiélagos marinos acaricia mis caminos, besa todas mis olas.
Derrámate en mi mar, que tus aguas me bauticen, y tus quejidos maticen todas mis ansias de amar, sumérgete en el pleamar, de mis fuerzas contenidas, libéralas mi vida, hoy no quiero descansar.
Ungidos en el afán con nuestros aceites y ungüentos caigan sobre mi cuerpo, gotas de tu exquisito manjar, con ellas me voy a mojar, sécame con tus besos, deja el camino abierto, para volverte a amar.
De tu pecho me destierras, dejándome sin amor no late mi corazón y me desgarro por dentro, al sueño no lo convenzo, para hacerme compañía, ayer te sentí tan mía y hoy ni siquiera te encuentro.
Me dejaste sin aliento en nuestra cruel despedida era una noche sombría que me lleno de tormentos, de besarte no me arrepiento, ni de sentir esta ansiedad lo que entristece en verdad, es mantenernos en silencio.
Quizás la lejanía, no le permitió crecer a este bello querer, que por ti siempre sentía, con la mirada vacía, le pregunto a las estrellas porque tu alma tan bella, no se junta con la mía.
En el jardín de tus rosas he sido fiel jardinero lo he bañado de te quieros, de versos, rimas y prosas, en tus letras primorosas he sido siempre el primero, adorador sincero de los caminos que adornas.
Nunca he dudado de ti ni del amor que aun sientes aunque lejos me consientes y me permites vivir, en el infinito confín, me iré aunque te amo y en la oscuridad te llamo para acostarme a dormir.
Entonces es en los sueños cuando puedo acompañarte y mis alas desplegarse como un Pegaso, blanco y perfecto, cierra los ojos ¡Mi Cielo! oye mi voz como clama es nuestra morada llama que encenderá nuevos fuegos.
Nocturnal oscuridad me envuelve penumbra triste, dulce aura un viento suave me detiene camino lúgubre sin almas dando pasos sin sentido camino y nadie me acompaña uno, dos, tres y no te encuentro no siento temor, no siento nada busco una persona, un suspiro, una respiración, una esperanza te busco en la distancia, no te miro quisiera encontrarte dulce amada sigo caminando en el silencio en el tiempo no recuerdo que pensaba mil imágenes plenaban a mi mente me aturdían a medida que llegaban comienzo a coordinar cada idea trato de observar mi cuerpo y caminaba siento que mi alma se estremece no tengo cuerpo, no soy nada no es la oscuridad la que me envuelve ahora es el miedo que me embarga uno, dos, tres y no te encuentro se disipa el temor, no siento nada no habrá una persona, ni un suspiro, camino y la muerte me acompaña se levanta mi alma y me sonrío es hermosa la muerte, todo y nada.
Intensa es la vida en la muerte camino y nadie me puede ver recorro en un instante los paisajes que en vida no logré recorrer disfruto de día si el sol sale sino lo hace también da placer del perfecto vuelo de las aves los colores penetrantes del atardecer busco en lo profundo de la gente la luz que que les permite ver dos brazos que se unen a dos brazos dos cuerpos fusionados de placer la mano de un amigo que te estrecha el viento que te logra estremecer una mirada fija que acecha a la hembra que pronto va poseer una boca y otra boca que se besan un cuerpo, una figura de mujer en la noche deslumbran las estrellas a la penumbra que todo va a envolver las nubes, el mar, la luna llena, un río, sus peces, del desierto su aridez un lago con sus dulces aguas calmas, el calor, el frío, la pobreza, la altivez, la sonrisa de un niño que te llama, la dulzura de un anciano que va a ver, a su anciana que descansa en su cama, un nuevo nacimiento, un bebé. Que lástima que en vida no vi nada, en vida esto a nadie le conté, porque cuando vives siempre crees que lo simple no importante es, intensa es la vida en la muerte, viendo lo que no quisiste ver, y triste sólo con mi mente, camino y nadie me ha de ver.
Es otoño caen las hojas el tiempo inclemente marchita la flor lentamente el amor acaba así mi figura triste se extingue y se detiene mi corazón.
Se están hundiendo los pies en el barro la poetisa en el mar se perdió los años vividos inclinan mi cuerpo así mi mirada triste se extingue y se hace lenta mi respiración.
Las gaviotas abandonan el vuelo la tormenta en calma quedó los volcanes apagan su fuego asi mi alma de tristeza se extingue y mi cerebro en nada pensó.
En los eclipses se ocultan los días una bala asesina silencia a un león el atardecer oscurece la vista así mi juventud triste se extingue y poco a poco enmudece mi voz.
Una por una cuento las noches la copa olvidada el vino secó caricias pasadas con tanto derroche así mi espíritu triste se extingue y lentamente me muero yo.
Le tengo miedo, no a la muerte le tengo miedo, si al adiós le tengo miedo, porque en mi mente tus recuerdos tristes se extinguen no quiero dejarte mi eterno dolor.
Le tengo miedo, no a la muerte le tengo miedo, al cruel adiós muy lentamente mi corazón se detiene así indetenible mi vida se extingue te sigo esperando ya muerto.... mi amor.
La luna descansa su luz sobre ti elevando etérea tu infinita belleza dándole brillo a tus oscuras cuevas túnica suave sobre tu piel resbala escondiendo tu escultura, de virginal fantasía.
Cuerpo movido en murmullo de olas ritmo seguido paso tras paso dibujan mis labios tu anatomía tus vestidos caen cual otoño de hojas grácil tu cuerpo en mi regazo se posan mis brazos sobre tu pecho tu ruborizas, acaricio tu espalda en escalada lenta en tus montañas que solitarias emergen desde tu seno y bebo lo dulce que de ella mana.
Sigo bajando y no me detengo buscas mis ojos tiemblas nerviosa quizás no son nervios es el deseo mi boca es ahora quien te provoca buscando el monte del edén eterno monte que al inicio de la vida evoca mueves tu cuerpo en mil sensaciones pelvis esculpida para ser amada prisma femenina en espera de luz penetrando purezas, emoción encontrada un arco iris apenas se juntan el prisma y la luz, cópula sagrada manos apretadas, piel en las uñas gemidos de voces en concierto acopladas estallido final, descanso de cuerpos pasionario motivo, fusión de las almas.
Caminos estrechos, lluvias ardientes ruidos selectos, fieras durmientes pantanos sublimes, danzantes peces diamantino suelo, leones pedestres fantasmas visibles, leen las mentes serpiente emplumada, trueno silente arbol sin hojas, besos hirientes dígitos sueltos, ojo en la frente fríos veranos, inviernos calientes bailarines mancos, guerreros sedentes cirujanos ciegos, poeta insolente mares desiertos, medanal viviente eclipse luminoso, sol transparente gacela comiendo, a un leopardo sin dientes vida futura, muerte presente.
Unicornios bicornes, conocidos arcanos duendes gigantes, titanes enanos dragones sin fuego, fuego congelado negro arco iris, escultor sin manos oro celeste, besos sin labios Ángeles sin alas, humanos alados relámpagos verdes, cristales doblados selvas vacías, glaciares poblados Ninfa envejecida, ojos dorados no estás conmigo y yo a tu lado.
Cadaver caliente, pasiones frías olas estables, nubes amarillas inocencia encontrada, experiencia perdida optimistas sin sueños, luchadores suicidas la vida es la muerte, la muerte es la vida.
Sentando en un sillón estoy meciendo recuerdos, caminando sobre piedras robando el primer beso, paso a paso y en tropel imágenes van fluyendo, con mi abuela y su paciencia las letras voy aprendiendo, las primeras travesuras, los regaños del maestro, jugando con mis hermanos a las metras en el suelo, recostados en el techo viendo estrellas en el cielo, en un traje a cuadros feo un diploma recibiendo, una vela en mis manos la comunión voy haciendo, con tristeza veo ahora que mi perro va muriendo, paso a paso y en tropel más imágenes fluyendo.
Me acerco a una muchacha la siento mi enamorada, nos damos un tierno beso en reunión de alboradas, caminamos de la mano un amor que despertaba, ahora estoy llorando me despido de mi amada, abrazo fuerte a mis padres por estudiar me alejaba, ahora quiero volver un deber no me dejaba, me he vuelto a enamorar otra vez me ilusionaba, todo se ha hecho rutina ver enfermos cada mañana, se acerca mi graduación con los amigos brindaba, paso a paso y en tropel las imágenes llegaban
Tiemblo nervioso en la iglesia mi esposa ella sería, siguieron pasando meses y mi niña nacería, pleno de felicidad a todos le contaría, es la más bella del mundo como todo padre diría, por debajo de la almohada un dinero le escondía, es que a mi niña preciosa un diente se le caía, y van pasando los años y van corriendo los días, la tristeza nuevamente está llegando a mi vida, paso a paso y en tropel imágenes llegarían les estoy anunciando amigos es esta mi despedida.
El martes en la mañana cuando tenga que partir, el fuego que ahora brilla poco a poco se va a extinguir y la lámpara de Diógenes quizás deje de existir.
Destellos azules veo en el cielo en el suelo sólo destrucción y llanto no encuentro nada todo es silencio las aves hermosas no emiten su canto.
Personas sin habla, sin ilusión miradas de asombro animal no siento vida en el fondo del mar dolor quemante en mi corazón.
Plantas y flores se encuentran marchitas mis pies hundidos en el desierto espero al menos suplicando al cielo que sea sólo una febril pesadilla.
Clamo al altísimo con devoción nos de su perdón inmenso y eterno pisando cadáveres la muerte siento se está agotando mi corazón.
Froto mis ojos están cansados el sueño sin tregua me empieza a vencer dormido recuerdo mis labios amando dibujando un cuerpo pintando una piel.
Estoy sonriendo en mi tragedia no me despierto se que es un sueño juegan las lenguas, bocas entreabiertas un pecho en mi pecho, tu sexo en mi sexo jadeos, gemidos, abiertas las piernas.
Llega el momento olas placenteras se muerden los labios se eriza la tez cual columna griega mi sexo se encuentra derramando gotas ardientes de hiel.
Cansado los cuerpos en mi pecho descansas sudores mezclados mi sal y tu miel volvemos a amarnos la noche no alcanza recuerdo las noches que fue mi mujer.
Lentamente abro los ojos, no quisiera despertar una cruel guerra destruyó todo me siento sólo, es la verdad. Miro a los lados, miro hacia arriba mueren ilusiones rompo a llorar NO, NO, NO es PESADILLA y me acompaña la soledad.
Todos murieron, triste final donde te encuentres, te entrego mi amor me seco los ojos, se seca mi llanto y se detiene mi confesión.
Se acerca despacio en armadura de plata, la muerte atraviesa mi corazón.
Tu eres, Caminos estrechos transitados sin miedo tardes oscuras plenas de deseo capullos florecidos en días de abril luz encendida en dorado candil.
Desiertos extensos ardiendo en pasión latidos intensos en el corazón tormenta con vientos que todo lo moja mariposa posada en el verdor de una hoja.
Ángel discreto de plateadas alas delicada piel en fuego bronceada sonrisa de niña envuelta en candor mirada de hembra que enciende el calor.
Río caudaloso que a los llanos inunda mar tempestuoso que a la isla circunda crepúsculo áureo provocador de suspiros amargo licor en una copa de vino.
Recuerdos intensos que espantan los sueños alma volátil me hace pequeño faro que guía a los navegantes sudor emanado de intensos amantes.
Camino perdido en mil realidades laberinto cretense fabricando bondades pájaro ígneo en el fondo del mar amante secreto que no te puede amar, Ese, ese, soy yo...
Gastadas las letras de mis libros de tanto acariciarlas busco en ellas tus lejanas manos y no logro encontrarlas camino en círculos miro a lo lejos a través de mis ventanas busco tus labios ardientes y veo en el espejo mis ganas.
El viento me da en la cara me devuelve tu dulce aroma me siento en nuestro sillón y tu cuerpo tibio me arropa juegan tus pies con los míos escondidos en las sábanas voy a darme una ducha y siento tu presencia mojada.
Salgo, busco la cocina y veo tu cuerpo desnudo trato de estrechar tu cintura y te vas en un segundo tomo los libros en mis manos y tantos poemas leídos el frío me está quemando y siento los años perdidos.
Tristezas en nuestro ambiente donde sobró la alegría desde el día que te fuiste dejaste mi vida vacía madrugadas interminables, llenas de amargos desvelos mi cuerpo se está minando sólo vive de recuerdos.
Me encuentro vivo lo siento, pero la muerte busca mi cuerpo mi mente sigue nublando las noches de mis desvelos los libros se están deshojando parecido a un otoño boreal y los recuerdos buscando, nuestro pasado real.
Los pies se hacen pesados el suelo parece empedrado, el camino se hace eterno nada me pone contento, hay gente que me rodea más sólo hace que sea, por dentro me estoy muriendo y por fuera sonriendo.
Perdí en mi boca tu aliento y de tu cuerpo el sustento, la casa se me hace fría sin ti lúgubre y vacía, recuerdo tus ojos negros clavados en mi cerebro, tu lengua que me mojaba y tus pechos que me elevaban.
La soledad me entristece más tu recuerdo me vence, la noche que fuiste mía que en el silencio gemías, conciertos en mis oidos parecían tus suspiros, humedades en tu cuerpo yo penetrando tu templo.
Caminé en tu geografía descubrí tu topografía, montañas, selvas y mares valles, lagos sin iguales, susurros, cantos y gritos derrumbé todos tus mitos, manejaste con pericia las más ardientes caricias.
Besando tu dulce fruta de aroma dulce y madura humedeciste mi boca con el sabor que provocas, elevaste mi columna con tus dedos que me embrujan, y la llevaste a tus labios que del amor son muy sabios.
Llegó el sublime momento telúrico estremecimiento, mi fuente se desbordó y tu semilla regó, mientras besaba tus pechos te recostaste en mi lecho, acariciando mi pelo dos lagrimas te salieron.
Tus labios sólo se abrieron para despedirse y se fueron contigo mis ilusiones sigo lleno de temores, a nadie volveré amar sólo en ti podía confiar, me envuelve una gran tristeza y tu recuerdo en mi cabeza.
Salgo y la lluvia me baña la soledad me acompaña...
En tus juveniles playas dejaste atracar mi barca mostrándome tus mares, tus olas y tus barrancas, en tu salobre mar logré bañarme aquel día cuando me abristes tus puertos para una vez hacerte mía.
Eras primavera suave tierna dulce primorosa donde la pasión se sale muerden labios rompen rocas, me arrullaban dulcemente los gemidos de tus olas mientras tu sexo adolescente junto al mío adulto se posa.
Cual amazonas profundo era tu cuerpo virginal a tu monte más oculto logró mis manos tocar, el pico de tus montañas pudo mi boca escalar y tu ternura tan extraña logró mi columna elevar.
Entre juegos y sonrisas llegamos a ese momento en que tu vida y la mía estallaron como el fuego, me llenaste de caricias me colmaste de contento y el baño de mis entrañas las derramé en tu desierto.
Tus olas fueron inmensas las sábanas se mojaron y las playas de mis piernas en las tuyas descansaron, siento tu olor en mi cuerpo como al salir de la mar y lo dulce de tu aliento en mi boca ha de quedar.
Después tranquilamente contemplamos las rosas rojas que nuestros cuerpos ardientes dejaron en nuestra alcoba, unas lágrimas furtivas por tus ojos resbalaron y tu presencia altiva a mi presencia cautivaron.
Han pasado muchos años pero tu aroma recuerdo y el aliento de tus labios en los míos sigue durmiendo.
Te amaré lento y suavemente recorriendo los secretos de tu mente, mis dedos caminarán en tu piel beberán mis labios tu miel, comenzaré despojando la vergüenza que en forma de vestido me separa de tus sendas, mis ojos describirán tu anatomía escultura de Dioses, vida mía.
Mi boca despertará en tu jugosa boca las fantasías que en la mía provocas, nuestra lenguas de nuevo se encuentran jugando con sus aguas dulces y perpetuas, se detendrán mis dientes en tus labios sutiles los morderán sin resabios, en un instante mis mejillas rozarán las tuyas y susurraré cantando el amor que escuchas.
Bajaré palmo a palmo por tu cuello mientras mis dedos acarician tus cabellos, mi lengua se entretiene en tus oidos un cosquilleo y en tus ojos un gran brillo, escalaré entre tus senos las montañas de sus picos mana el vino que nos baña, con mis manos diseñaré, perfecto vientre jardín inigualable de presentes.
Con locura degustaré tu dulce fruta saboreando la humedad de estar madura, mi columna elevada está en tus labios que del amor y la entrega son muy sabios, abierta está la puerta de tu templo esperando la penetre en su momento, alumbrando con mi fuego tu oscuridad fusionamos nuestros cuerpos de verdad.
Movimientos acompasados de gemidos sensaciones de amores tan divinos, la puerta de tu templo en mi columna la envuelve y la humedece como lluvia, cabalgando en mi unicornio sin descanso haciendo de la entrega un remanso, mi botella de champagne derramará su líquido en tu copa de cristal.
Entre suspiros te llegará a ti el momento del sublime y mágico estremecimiento, en tu templo un suave terremoto que a mi columna mueve sin enojos, quedaremos entre sábanas sudados por la hermosura de habernos amado descansará tu cabeza sobre mi pecho y nuestros cuerpos comparten sus secretos.
Soy un fantasma oculto todo está triste y oscuro los senderos, la habitación y a mi lado serpientes piel de dragón, las luces me enceguecen voces escucho y me estremecen oigo gatos rugir de león no hay palpitar en el corazón.
Los recuerdos se han perdido soy por momias perseguido imagen de penumbra alucinante y de entes animados vigilantes, rastreros asquerosos en mi piel gusanos perforándome los pies veo una mujer con llanto desgarrante en mi cama duerme un cadáver errante.
Unos esqueletos danzantes con lanzas fétidas y cortantes rodean mi cuerpo herido desgarrado por un pájaro extinguido, logran penetrar mi mente con clavos romos y ardientes observo estatuas pensantes hablando de pasadas amantes.
Todos dicen: ¡Es un loco! que en la esquizofrenia me ahogo no supe sin ti vivir sería mejor morir, en mi memoria está sólo el día cuando con mirada perdida escuchaba música de violín y te veía en un ataud dormir.
No se si estoy vivo o soy muerto insepulto sólo siento mi cerebro como mi propio verdugo, las ánimas comienzan a hablar me piden asesinar con miedo salgo corriendo y con la poesía me encuentro.
Adorada hasta morir la Reina es Maria Lionza de todas la más hermosa cabalgando en su tapir en las montañas de sorte el 12 de octubre sale buscando a quien se resbale para que sea su consorte y el príncipe de su corte el que más la quiera sale.
El diablo ya se soltó a mi me dijo María bailando de noche y día por Carora alguien lo vió, yo en cambio pienso que no creo que ese era un marciano barrigoncito y enano, currutaco, cabezón, piel marchita de carbón, parrandero y bien borracho.
Por los llanos el Silbón siempre asusta a mucha gente bebe cocuy y aguardiente y es más largo que un camión, silvando a Juan lo asustó cuando le enseñó los dientes desmayado e inconciente su mujer ya lo encontró con la boca de paltó y con la cruz en la frente.
La llorona está llegando con sus gritos desgarrantes por la muerte de su infante a todos está asustando, no hay oidos que la aguanten ni ojitos que la miren sólo recen y suspiren si consiguen este espanto tumba hombres a un barranco y a las mujeres persigue.
El Jinete sin cabeza es el espanto más malo a todos corta las manos y le arranca las orejas a el le gustan las viejas, las gorditas y los flacos, los que encuentra sin trabajo atacando a las muchachas les dice llegué de España y les corta lo de abajo.
Esto es décima zuliana es música de mi pueblo mezcla de blanco y de negro de tristezas y parrandas, El indio nos dió su magia, los chamanes y el mirar, de España es la hermandad que nuestro pueblo proclama, de África viene la llama, los tambores y el bailar.
Eres inspiración sublime al mirar tus ojos elegancia sutil, letras primaverales y de enojos, melancolía escondida de intensas vivencias amores entregados hasta la inconciencia ojos brillantes, de miel endulzados no conozco tu voz y estoy enamorado cierro los ojos, acaricio tu cuerpo busco en las noches besarte en mis sueños estamos unidos por amor a la poesía y separados por el mar en terrible lejanía.
Leo tus poemas para tenerte conmigo busco en ellos el no encontrarme en tu olvido escucho la música y te siento a mi lado bailando suspiro profundo al imaginar que te estoy amando abro mis labios y sientos los tuyos en los míos camino en silencio y siento en mi vida un vacío miro a lo lejos buscando tu rostro en el atardecer recreo mi mente creando tu figura de mujer intensamente te amo y ni siquiera te he conocido por ahora tu cuerpo se encuentra entre mi pc escondido.
Tengo insomnio, de tanto pensarte no puedo dormir un amor asi más que amor es sufrir libérame, termina con este tormento dí que me amas y ven hasta mi en el momento levántame con la pasión intensa de tu entrega enséñame tu fantasía más recóndita y secreta escribe en mi espalda la intensidad de tus versos utiliza la tinta que manan de tus besos deja un tatuaje eterno en mi piel producto del fuego que tu haces arder.
Coloca sobre mi la música que quieras y posa tu cuerpo bello en mis praderas seré como guepardo a tu acecho mordiendote con suavidad en el lecho llévame a volar entre tus alas, peregrina amante enamorada como ave de hermosas alas plateadas sobre los pétalos de rosa acostada, Princesa quisiera ser el profesor que en tus poemas describes con amor.
Cazadora de hombres y poetas eres tu mi eterna diosa secreta un ángel eternamente me acompaña el nocturno de mis sueños me levanta, con la brisa y el mar en las antillas de mis versos logran hacer maravillas atrapado estoy por la arañita cuya tela teje en las mañanitas, quisiera me besara una brujita que en Venezuela vuela muy calladita.
Todas flores bellas de un jardín encantado regadas por Valeria con ternura y sin reparos con sus ojos lindos cada día las encanta para disfrutar de las bellezas que sublimemente plasman tu eres del jardín, la más preciosa flor y que sin conocerte adoramos con pasión tus pétalos hermosos nunca se marchitarán las manos de los poetas siempre la regarán.
Cada día con más belleza brotan los capuyos que en forma de poemas Shoshi hace tan suyos, para ustedes mis amigas va este poema, humilde homenaje que GUEPARDO les entrega, les pido me perdonen, son ustedes mi inspiración y un rincón cada una tienen en mi corazón.
Abro los ojos lentamente están pesados, sin fuerzas, débiles los músculos parecen no levantar los párpados, se que he dormido, lo presiento, lo siento, pero mi cuerpo está cansado, derrotado, débil, rígido; logró ponerme en pie, camino un largo trecho sin ver a nadie, sin oir a nadie, ni un aliento, ni un suspiro, la oscuridad ocupa todos los espacios, que paradoja la penumbra es luz en este sitio; al fin observo a alguien, una figura, una mujer, desnudo torso, pechos turgentes, pezones erguidos, rostro perfecto,ojos profundos, negros, inspiran sabiduría, conocimiento, pestañas espesas, hermosas, boca roja, los labios carnosos, dibujan una mueca, una sonrisa tal vez, me llama, intenta seducirme, enamorarme, pero no puedo, se que debo seguir, el camino es largo y no se a donde llega, recorro desiertos, acantilados y dunas, no hay vegetación, ni animales, ni nada, sólo el viento me acompaña, ahora si veo personas a mi lado, todas parecen acompañar mi paso, están a mi lado y no están conmigo, busco algo que no encuentro, lo que es peor no se lo que busco, serpientes pasan a mi lado, me muerden y no dejan su veneno, un tigre se me acerca, me clava sus dientes, analgesia, no hay dolor, anestesia, no siento nada, sigo mi camino, mis pies se hunden, bajo la mirada, un magma de lava incandescente ahoga mis pies, busco las quemadas que debe dejar, no hay nada, ni herida, ni vesícula, ni úlcera, sigo el paso, otro desierto,otra duna, un acantilado, me siento en su borde, miro a lo lejos, veo la nada, alguien se me sienta al lado, va a hablarme, lo detengo, ya entendí lo que pasa, las almas no sienten, no hay vida, estoy muerto.
Un viaje voy a iniciar, pleno de intenso placer por tu cuerpo de mujer de primor primaveral, tu pelo suelto tocar, deleitarme en su belleza brillo de sedas abiertas y cascadas plenas de mar, en tu oído dibujar, las más ardientes caricias sueño de intensas delicias te voy a hacer disfrutar, a tu cuello voy a bajar, con la punta de mi lengua para que tu piel la sienta y quiera al amor jugar.
Tus voluptuosos senos serán la nueva estación que con serena pasión conocerán mis secretos, los pezones cual concierto responderán a mi boca levantándose cual roca ante unos besos tiernos, aunque quisiera comerlos el momento no ha llegado sigo camino abajo a los llanos de tu vientre antorchas de fuego ardientes en el marco de tu ombligo con los dedos circunscribo la danza que bailas siempre.
Camino a tus caderas te doy vuelta por completo y en tu espalda concentro el calor que enciende calderas mis manos ahora quisieran tus colinas acariciar brújula del compás y danza de ritmo traviesa, parto mi senda a tus piernas disfrutando de tus muslos que con mis labios esculpo dándole una nueva forma un río dulce se asoma y me señala un nuevo rumbo explorador como Humbolt me dirijo hasta su costa.
Es tu oasis de aguas inquietas con oleajes como mares dulces, tibias y termales, que me brindan sus riquezas, con la sed que en mi despierta un viaje tan placentero, me sacio en un cocotero brillante como una perla, o quizás en un rubí que encienda, cuando lo toco por dentro, en una cueva penetro con la luz del faro prendida y te mueves poseída por este viaje perfecto.
A tus gemidos despierto, con la lanza colorada mi sincera enamorada oasis de mi desierto, en acordes de concierto disfrutamos de la entrega es un orgasmo que vuela entre los dos con acierto, explotamos al momento decantando mil suspiros sublime amor surgido en un viaje de placer sobre la más divina mujer que mi cuerpo ha sentido.
Quiero contemplar tu escultura moldear con suaves caricias los contornos de tu cuerpo, regálame la dicha de despertar tus ansias del largo sueño y de la fatal letargia de no sentirse amado.
Jugaré con la suavidad de tus cabellos liberando al viento tus prejuicios e inhibiciones con sólo tocar tu sensible piel, deja que tus gemelos volcanes entren en telúrica actividad fundiendo sus perpetuas nieves con el calor húmedo de mi boca.
Dejemos caer el rocío en las blancas sábanas que nos cubren impregnando la habitación de rosas, jazmines y azucenas, dibujemos un arcoiris en el cielo con los ardientes pinceles expuestos al calor de tus dedos.
Deja correr tu lava sobre mi cima elevada, erguido castillo de piedra fruto de la habilidad de tus manos ondea la bandera que guardas en la boca sobre mi escondido estandarte llenando de secretos gemidos todos nuestros espacios.
Pienso quemarme en tus húmedas cuevas dejar en sus cálidas paredes la más sublime obra de anhelos abriendo el musical compás a la etérea danza bailada por nosotros, acople de encantadora primavera, enclavada en la virgen selva escondida de tus torneadas piernas
En el lecho abre sin temor tus alas emprende grácil el vuelo surca serena el horizonte cabalgando sobre mi unicornio negro sintiendo el viento batir sobre nuestros encendidos rostros, dispersando el aroma del amor.
Al final te contemplaré desnuda como te he soñado, febril, frágil, temblorosa, con tu aroma a rosas, jazmines y azucenas, mientras pensativa y escondiendo el rostro te veo sonrojada, sonriendo al sentirte amada, deseada, y dichosa de hacer mi flama arder.
Tu virginal sendero quiero explorar, para en tu cuerpo arder desnudos, hacer de nuestra unión un nudo, de placeres intensos para amar, dejar mi ancla en el fondo de tu mar, apretados hirviendo en loca pasión, humedades tibias libera tu flor, las mismas que en invierno quisiera navegar.
Besos derramo en el templo de tu piel, sin mezquindades voy lento a dejarlas decantar, mi sed de tu cuerpo de escultura saciar, beber de tus senos la sensible miel, exquisita pasión convertida en querer, vorágine inquieta de ardiente volcán jugueteando en tu lava me quisiera quemar deletrear tus poemas y convertirlos en mujer.
Camino sobre las altas montañas de tu cuerpo, es tu cuello de torneado marfil, rozo en tu boca el rojo rubí, de tus labios carnosos y perfectos, descubro entre tus ángulos cada secreto, escondidos mudos en tu suave piel, chupo de tu flor la acaramelada miel que tiene el sabor a jazmín perpetuo.
Enredamos profundo nuestras lenguas en la boca, levantamos sutil tu rosado seno, perderme cabalgándote con desenfreno, en las locuras divinas que me provocas, sentir burbujear la candente roca, como si fuera un filoso sable, penetrar al momento el virginal margen, que entre tus piernas como gato se asoma.
Despojarnos de pudores como lo hicimos con la ropa mover nuestro cuerpo al columpiarnos juntos que sea mi tallo de tu apoyo el punto extasiados en gemidos mis humedades desbordas llegado el momento con mis pieles te arropas pegados y juntos vamos a estallar yo soy el ancla y tu el pleamar yo seré la playa y tu la fuerte roca.
Huerto fértil de dulce aroma, dejas caer tu rocío primaveral. una fruta jugosa voy a degustar, con la fuerza silente que me provocas, mi puñal derramará suave sus gotas, una a una en tu encendido trigal conjugaremos juntos el verbo amar mientras te deleitas con los placeres de mi boca.
Florecita, florecita, pétalos de terciopelo por tu humedad me desvelo, eres rocío de vida, tu corola linda me abriga, quiero beberme tus mieles flotar sobre tus placeres como chupaflor en vuelo.
Tu cáliz secreta el vino que con más delicia he tomado tiene un sabor almendrado que endulza todo camino, le da calor a mis fríos y acelera mi corazón cuando envueltos en la pasión lo derramas en mi río.
Llueve tibio entre tus piernas, mientras me baño en tus ansias es de azahares la fragancia que desprendes cuando sueñas, en una sublime entrega huele a durazno tu piel aroma y eterna miel somos fusión perfecta.
Cofre de blanco marfil donde escondes la perla, rosa mojadita y abierta, capullito de alelí se convierte en rojo rubí cuando la unes conmigo, fuego fuerte y divino, clavado en delirio febril.
Cual exquisito manjar voy a paladear el dulce almibarado de cruces calientes como un volcán, tu jugosa uva de mar voy a morder suavemente y en un gemido silente tu orgasmo tendrá lugar.
Al final es nuestro mundo, sinnúmero de placeres prisma de luces perennes en un cielo vagabundo castillos en lo profundo de nuestros sublimes sueños son deliciosos anhelos que disfrutamos muy juntos.
Mujer de ardiente mirada, de dulce arrebato constante me pides sea tu amante que estás de mi enamorada, no importan mis alboradas o si beso a otra mujer sólo que sacie tu sed y me deleite en tu espalda.
Siento tu voz que me llama, tu sutil olor me trastorna y es el sabor febril de tu boca, dulce miel que me regalas, tu lengua alborotada a mi piel en mis sueños acuna contigo puedo tocar la luna pero mis miedos me calman.
Añoro quemarme en tu fuego, perderme en tus tempestades saborear tus dulces, tus sales, el aroma de tu cuerpo, en enérgico movimiento, paladear tu fruta prohibida, gran tentación de mi vida quiero bañarme en tus mares.
Visitar los tibios lugares que nunca nadie exploró donde Venus se escondió ahuyentar todos mis males, penetrar ardientes volcanes que como flores me esperan, pétalos de rosa abierta que decantan humedades.
Gemidos y movimientos me ofreces como regalo si como aprendiz de mago me olvido de los tormentos, o me entrego y no me arrepiento a tu dulcísimo encanto y oculto mi vida en un manto con la locura de un beso.
Me ofreces el mejor lecho con tu perfume de rosas, amarme cual si fueras Diosa que cantaban los poetas, acariciar mi saeta con sublime sabiduría elevarla a tu energía y esconderla entre tus piernas.
Aunque las puertas abiertas de tu cuarto no cierres nunca seré fiel a mis penumbras y no penetraré tu senda, amiga no te me ofendas, eres dulce tentación, pero lo que ofreces no parece amor sólo pasiones despiertas.
Pasarán lentas la horas, las semanas y los años, y un día seremos extraños que un pasado añoran las lágrimas que caen ahora, limpiarán toda tristeza seré el humilde poeta que una vez perfumó tus rosas.
Espérame en el umbral de la noche, perfumada de esencias, jazmines y rosas, con los ojos inquietos explorando mi piel, descubriendo cada rincón libre para llenarlo con tus caricias, besos y untarlos con tus mieles.
Camina con tus labios las praderas abiertas de mi espalda, dejando marcadas las huellas de tu incontrolable pasión, mientras clavas tus uñas en los singulares tepuyes de mi cuerpo.
En busca de tus húmedas corrientes, bajo entre los perfiles de tu cuello para refugiarme en el gozo sublime de la turgencia de tus senos y la oscuridad de sus nieves levantadas en abalancha al contactarse con mi calor.
Gemidos intensos clásico marco de delicias no vividas, mi boca sedienta encuentra la humedad de tu subterráneo lago, saciando mi febril deshidratación con el manantial dulce de tu cuerpo.
La escultura flexible de tu figura dibuja un arco en el lecho haciendo volar la marca de tu aroma, invitándome a penetrar tu portal carmesí con la estela incandescente que plantaste entre mis piernas con tus juegos y mimos.
En la profundidad de tus cuevas mi ignea antorcha sube y baja tratando de encontar el momento en que liberemos toda la energía en el suspiro profundo y acompasado de un te amo y me encantas.
Inagotablemente cabalgamos las rutas escojidas por nuestras riendas mientras las caderas fundidas siguen danzando extasiadas, y las miradas perdidas en el horizonte sólo se encuentran una a la otra.
Derramo en tus profundas aguas las perlas blancas de mi interior tu las guardas en el rubí de tus ostras perfectamente dibujadas para recibirlas, en el momento en que tus uñas se convierten en arados de mis praderas y mis dientes en fauces de tus labios.
Descansando tiernamente abrazados sobre las flores de nuestro lecho escribimos un poema en blanco y negro con las letras esparcidas por mi pluma rebosada con el matiz leve de tu tintero de esencias, jazmines y rosas.
Princesa de mis sueños azules regálame la tierna sonrisa abierta de tus rosados labios juveniles, deja que vuelen tus cabellos como pétalos de rosas bajo el influjo del viento matinal, para admirar su sutil movimiento pleno de exquisita inocencia cubierta en esencias de jazmines.
Mujer con imagen de niña, almendrados los ojos piel de terciopelo y seda, regálame la dulzura de tus besos miel exquisita anhelada por mis labios resecos por el desamor, no me niegues el hechizo de tu mirada de Ángel ni el abrigo tibio de tus alas.
Hipnotízame con tu voz de sirena, deja que tu canto penetre mis sensibles oídos, llenando de magia cada rincón de mi mente obnubilada por ti, no dejes que se pierdan mis suspiros en lo invisible del aire, retenlos con tu aliento cálido, en cada encuentro de nuestras almas.
Princesa de mis sueños azules no permitas que la distancia, sea cómplice de la desgracia de no sentirte a mi lado, acude a mi llamado triste acompañando mis madrugadas con el calor de tu cuerpo, despidiendo el misterio de tu aroma en la fría nostalgia de mi lecho.
Deja que el viento nocturnal eleve los pétalos de rosas, que cada día con paciencia coloco sobre las albas sábanas, que guardan nuestros secretos inundando el espacio estrecho de la habitación con tu esencia la misma que dejaste impregnada en la oscuridad de mi piel el día que acudiste al llamado del cielo, (convirtiéndote) en la Princesa de mis sueños azules y en el Ángel que acompaña mis madrugadas.
Refleja tristeza tu rostro en el espejo pero del alma no es el vidrio fiel reflejo busca dentro de ti la alegría escondida esa misma que felizmente hace poesía.
No dejes que la noche triste y vacía convierta tus sueños en crueles pesadillas el camino desierto del insomnio es compañero deja huellas en tu rostro que sin conocer venero.
Déjame retirar la punta de la flecha que a tu corazón con cruel tristeza estrecha, dibujando en tu rostro miles de sonrisas con los misterios ocultos que te brindan mis caricias.
No te pido que rías ni que olvides tus penas sólo pido me dejes acompañarte como quieras, como un amigo fiel que se encuentra en la distancia y que te quiere como nadie Aunque parezca una arrogancia.
Te he soñado volando mis tristes praderas posándote en ellas y añorando conocerlas en mis fantasías te vistes de azul con traje de seda y manto de tul he visto tus alas ampliamente desplegadas, tus tristezas inmensas y tu alegría de enamorada.
He logrado amainar la lluvia de tus lágrimas dibujando deseos y sonrisas en tus páginas, la luz de tus ojos he visto brillar y el rubor de tus labios he querido besar, me has dado a probar la dulzura de tu miel cuando en las noches frías me arropas con tu piel.
Tus caricias sublimes me las dejas tatuadas con los dedos suaves en mi cuerpo pintadas, he posado mis labios en el centro de tu ser y tu boca en el mío me llenan de placer he escondido mi rostro con tus negros cabellos azabache perfecto y rizados tan bellos.
Me he dejado embrujar por tu hechicero perfume al pasar a mi lado mis fuerzas consumes, sólo en sueños he disfrutado tu rostro seguro está mi corazón que amas a otro, me debo conformar con no saberte mía y que a otro le entregas lo que mi cuerpo ansía.
No quisiera despertar del azul de mis sueños porque en ellos soy tuyo y mi cuerpo es tu dueño, me levanto llorando porque no estás conmigo y debo resignarme con ser sólo tu amigo, nunca te vas a enterar de lo que mi alma siente y como ser espectral estaré siempre presente.
No es esclava de tu vida, es ave convertida en mujer ella se deja querer y le pagas con intrigas, conviértela en tu amiga, que sea tu eterna amante, perla transformada en diamante, pura verdad sin mentiras.
Aprovechas su soledad, la bañas con tu lujuria luego con crueldad y furia, la calumnias sin piedad, tu grandeza e iniquidad destruye una flor de campo inmerecido marco de una pintura virtual.
En verdad no es una niña, pero se sentía sola en vez de darle coronas, la maltratas y la humillas, con mirada de chiquilla, se presentó a tu lado regalándote su encanto y su singular sonrisa.
Te crees muy superior, estás lleno de pequeñeces por tu riqueza sientes y te piensas el mejor, pero ella es una flor que tu piel no se merece a tu cuerpo lo enaltece el impregnarle su olor.
No puede ser caballero quien habla de una dama encadenado canalla, poco hombre y pendenciero, no conoce amor ni respeto aunque de galas se vista, de poca mente y simplista, prefiero ser pordiosero.
Si alguien es aludido, esa no fue mi intención esta es sólo la voz de un amigo confundido, me siento un poco perdido y no me salen las letras a toda mujer defiendan y cubránla con su abrigo.