en cuna celeste menguada y fria
sin mas rebozo que una poesia
cosechas en mi, tus alas caídas.
Y hoy en mi pecho helado
plantado has dejado
desaires constelados
con un color labrado
de impertinentes voces de rechazo.
De mi silencio crece
un grito ahogado crece
despertando un fuego
que en tu cuerpo duerme.
Gajo de luz insomne
que en tus pliegues escondes
secretos de eras marchitas,
pensares de los hombres
El día en que tu fuego insomne
no ilumine mi cielo
y escuche al tiempo reir de mi reflejo
dejaré que mis ojos se vuelvan hielo
Y ampararé un sol de antiguos venenos.