a dejar muebles rotos,
cuadros colgados del suelo,
en la casa patas para arriba.
La probeta de los duendes
calienta sustancia de desquicio,
se sulfura el ambiente
y el amor no puede ir a juicio.
La ciudad tiene su apetito:
es parecido al nuestro.
Somos sus dientes y su estomago,
me alimento de ti y tu de mí.
Nos amamanta la misma Roma,
nos alucina Alejandria,
nos desquicia Babilonia
y asi a veces, perdido,
cambio de recorrido en el metro.
Me duermo y me despierto cuando quiero,
y como los sueños soy
un pasajero mas sin boleto.
GARDELECTRICO
