Un agradecimiento muy especial a Shoshan Cl. por brindarme la oportunidad de poder compartirles mis humildes aportaciones en este espacio, lo que es para mí, motivo de gran satisfacción, porque en ellas van plasmados los sentimientos de esta vuestra amiga, que solo pretende alimentar el alma por medio de las letras.
Gracias Shoshan, gracias amigos.
Gabriela Enriqueta Portal Combe, más conocida como Queta, nació un 26 de Octubre en la ciudad de Lima, Perú. Llegué como regalo, a mi hogar, ya que es también el cumpleaños de mi madre, que marcó mi vida, tanto así, que fue siempre mi ilusión pensar en esa fecha por si algún día llegara a casarme y así fue.
Terminé mis estudios en el Colegio Sagrados Corazones de Belén y luego entré a estudiar en la Universidad Católica de Lima, Arte decorativo y Diseño Arquitectónico, algo que siempre me mantuvo en contacto con la naturaleza y el arte, permitiéndome despertar mi sensibilidad para que hoy pueda hacer lo que hago, descubrir la Poesía quien ahora es mi compañera inseparable.
Si a alguien le debo, el haber podido desarrollar este don, si lo puede llamar así, es al querido poeta y amigo Delfín Dorado, quien fue quien me incentivó a inscribirme en esta Comunidad, que hoy resulta para mí mi segunda casa, en la que aporté mi primer poema, el 4 de Junio del 2006, fecha en que ingresé a esta gran familia de Poesía y Amistad.
No hay mucho que decir de Mujer de Espuma, me considero una persona común y corriente, con mis grandes defectos y pocas virtudes, que al lado de Uds, se siente realizada como ser humano, ya que siento que aquí se respira ese aire de cariño y compañerismo, que deseo seguir cultivando día a día.
Gracias a ti, querido amigo, que pasarás por mis letras, las que te dedico con mucho cariño y agradecimiento.
Gracias a Shoshan Cl. y a todas las personas que hicieron posible, lograr este sueño que siempre tuve, contar con un Poemario. Dios los bendiga a todos.
Hundida en la pasión de tu mirada inquieta espero con vehemencia tu dulce susurrar, que me quieres tener a pesar de la ausencia sentada en tus rodillas y así poderme amar.
Y te espero al compás de una música ardiente buscando aquel camino de regreso al hogar, soñando fantasías, riendo alegremente junto a ti, en un potro que nos lleva a soñar.
La realidad despierta la conciencia dormida, y a veces me pregunto…¿Hasta dónde llegar? Traspasando los mares, encuentro todavía, la mirada infinita donde puedo flotar.
Siento nostalgias hondas de tiempos que se han ido, pero abriste las puertas invitando a volar a esta mariposa de blancura vestida que por ti, vio la vida y que desea amar.
En el azul del cielo o en el azul del mar, el azul de tus ojos me hace a mí pensar, que este espacio infinito será aquel lugar donde dos almas siempre se encontrarán a amar.
En tu mirada presiento, lo que me quieres decir, que buscarás otros vientos, cuando te alejes de mí., Pero quiero que tú sepas, que el amor que yo te di, fue más limpio que la espuma que deja el mar al partir.
Te respeto, tú lo sabes, vete pronto....Sé feliz mientras tanto en el recuerdo, que yo guardaré de ti, habrá un lugar muy sagrado, donde no podrás entrar, porque allí estará el dolor, que me dejas al marchar.
En mis ojos, ya no hay llanto, no me tuviste piedad y te perdiste el encanto que siempre te supe dar. Anda, recorre la vida, ya no mires hacia atrás, pues si recoges tus pasos, sé que no me encontrarás.
Te entregué todos mis años, mis ilusiones y más y te vas, sola me dejas, en terrible soledad. Me dejarás el recuerdo de aquellos días felices y con ellos viviré, para borrar cicatrices.
Cierra la puerta al salir, y no vuelvas la mirada pues si lo haces verás, a un alma destrozada. Mañana, al amanecer, el sol brillará de nuevo y entre sus rayos tendré, la esperanza y el consuelo.
¡Ah! …Y me olvidaba de algo importante para mí, si quieres, puedes llevarte, el corazón que te di
No sé como describir tus ojos porque de mí están ausentes, más los veo como espejos nítidos y transparentes. Ni puedo imaginar tus labios que van besando las flores de mil formas diferentes, pero los siento tan cálidos como tu corazón ardiente.
Ni sé como serán tus manos más las traes a mi mente cuando guías a tu pluma en tus versos relucientes. Esas yemas que en sus huellas llevan tu marca y sentir que las traes hasta mí y hasta mi alma dulcemente.
La imagen que guardo de ti navegando va en el alma, entre luceros y azahares, entre rosas y entre escarcha, entre sonrisas y lágrimas, entre amores y nostalgias, en los versos que me dejas que me reflejan tu cara.
Tus facciones de poeta marcan tu sello en mi alma que es muy fácil distinguir pues tus líneas las delatan, corazón y sentimientos, tu nobleza y añoranzas, esa es la imagen que tengo... de ti poeta que encantas.
Hoy te dedico estos versos desconociendo tu cara que la imagina mi mente en mi espuma que rebalsa cuando te veo en los tuyos, ¿A mí?... con eso me basta, me das cariño bonito y con color esperanza.
Nubes negras se avecinan presagio de tempestades, advertidas por tus ojos cuando los míos evades. ¿Porqué tan impredecible cuando ayer brillaba el sol en las niñas de tus ojos con refulgente candor?
Hoy te tiñes de amargura la que ya conozco tanto y que trato de ignorar para evitar el quebranto, sombras de espesas pestañas vuelven gris a este amor que ayer fue de rojo fuego bajo los rayos del sol.
¿Ayer?...vestías verano con sonrisas y alegrías y hoy vestido vas de invierno con frío y melancolía, cambios bruscos en tus tiempos con los que abrigas o enfrías, el vestuario de mi alma que cambio todos los días.
Ropajes de mil colores para cada ocasión, con las pieles que acarician tus fríos del corazón, o con encajes ceñidos cuando deseas amor, perfumados con fragancias de cariño y comprensión.
Así visto yo a mi alma con el vestido adecuado pretencioso y engreído querido malhumorado, que te comprendo y te mimo porque te quiero a mi lado a pesar de ser el ogro o el ángel que yo más amo.
Va acercándose la hora en que serás demolida y contigo se me irá casi más de media vida. Recibiste a la cigüeña que me trajo alegrías envolviendo en pañales a mis dos hijas queridas.
Paredes fieles testigos de lo que aquí se vivió, momentos inolvidables, envejecimos las dos. Sabes que no me fue fácil el tomar la decisión pues llevas en tus paredes clavado mi corazón.
Cada rincón de este espacio va impregnado en mis retinas en las cortinas tejidas lágrimas también sonrisas. En tus maderos mis pasos y en tus techos largos días convertidos en los años que hoy sienten la despedida.
Dejaremos el ayer para convertirlo en hoy cuando me veas volver a tus paredes de amor. Limpiaremos el terreno sembraremos nuevas rosas nos vestiremos de sueños proyectaremos mil cosas.
El embalaje está listo solo hay que cerrar la puerta no volveré la mirada porque hay heridas abiertas, las que serán demolidas en tus ladrillos y en mi alma que espera en tu nuevo techo renacer con luz y calma.
Espérame que regreso casita de mis recuerdos voy por el nuevo equipaje que tú y yo compartiremos, será nuestro rinconcito inspirador de poemas y el lugar donde podré confiarte siempre mis penas.
Quiero vivir yo contigo la experiencia más deseada, el sueño que siempre tuve y que lo cuida mi almohada. Desnudar en ti mis verbos, el Ser y Estar a tu lado para sentir en sus tiempos el amor imaginado.
Quiero llevarte a mi playa a embriagarte de caricias a que bebas en mi espuma mis ansias y mis delicias, agitando tus mareas que salpiquen en mis rocas, la bravura de deseos con los que tú me provocas.
Quiero sellar en tu piel mi poema más sentido con fuego de pluma ardiente que se plasme en un latido, incitando al corazón en música de violines, a enredarlo entre sus cuerdas cual canto de serafines.
Quiero invitarte al amor que te dejes por mí, amar, para lograr conjugar los verbos del Ser y Estar, sumergida entre sus tiempos quiero recorrerte siempre para llevarte adherido en mi cuerpo y en mi mente.
¿Quieres dejarte querer?... Entonces déjame ser esa espuma, ese poema o canción, que en prosa, verso o soneto llegue hasta tu corazón, para abrigarte en palabras y que te sientas amado cuando conmigo las vivas y despiertes a mi lado.
Esa voz que me dejaste impregnada en los latidos como ecos de caricias de aquel amor que vivimos, retumban en mis oídos con pasión y con delirio como uvas embriagadas en las copas que bebimos.
Tu recuerdo en las sábanas que ahora son pergamino donde se estampa mi pluma anhelando tus gemidos, son sentimientos vestidos con tinta de mis sentidos, para desvestir tu cuerpo en tintero color vino.
Sensibles están las yemas que recorrieron tus hitos, marcándose en las huellas de mis dedos como mitos, despertando a la pluma, que se convierte en hoguera, donde crepita mi fuego en recuerdos que enajenan.
Ahora en un suspiro, te envuelvo en mis espumas, para llenarte de ellas y entregarte con bravura mi piel, que junto a mi pluma me llevará al deseo, de sentirte navegar en mis mareas profundas.
Termino este poema, volveré a la habitación, dejaré tintero y pluma con mis versos de ilusión para esperarte en el lecho con anhelante pasión, bajo las sábanas blancas, donde fuiste inspiración.
El hombre a quien yo ame... No necesita de afeites, ni tener sedoso el pelo, ni estatura aparente. No me importa si es trigueño, moreno o de ancha frente pero quiero que posea alma blanca, transparente.
El hombre a quien yo ame... Deberá amar las rosas, aunque tengan mil espinas y yo me sienta celosa. Pondrá sol en mis inviernos, para ser su primavera, sabiendo que en mí hallará, esa mujer que lo espera.
El hombre a quien yo ame...Tendrá que llevarme al cielo, seré su estrella fugaz y él para mí, un lucero, iluminando mis noches con sus poemas de ensueño, anidándome en sus letras, cual si fuera un jilguero.
El hombre a quien yo ame... Tendrá corazón poeta, flechándome hasta el alma como cálida saeta. Es Caruso, es emblema, será fuego que no quema será el hombre que encienda con su pasión mis arenas.
El hombre a quien yo ame...Tendrá el alma de niño, buscará entre mis espumas, sentimientos escondidos, para encontrar mi ternura y en mis años, el cariño, bebiendo el amor en copas y en cristal fino, buen vino.
El hombre a quien yo ame... Tendrá corona de Rey, con un gran trono de oro, para que sienta el placer de sentirse bien amado y yo sea esa mujer que como esposa y amante prometa ser siempre fiel.
Presagio de amanecida, con el trinar de las aves, la aurora va despertando, se vislumbra un nuevo día, donde la vida sonríe, llenando con alegría, los parajes de mi alma, que te añora sin medida.
Tu presencia es la que esmalta, en matices de colores, a mi alma enamorada, radiante cual torbellino, para enredarse en la hiedra, profunda, de tus sentidos, y hacer de dos, una rama, para quedarnos dormidos.
Como violines al viento, siento tus cuerdas vibrar, cuando me dices...te siento, entrégate sin dudar, a estas caricias mías, que como guantes de seda, recorren todo tu cuerpo, y entre tu alma, se quedan.
Pinceladas del amor,que en la paleta de sueños, van dibujando el esquema, del amor que te profeso. Quédate... siempre a mi lado, para un nuevo amanecer, y demos gracias al cielo, que nos hizo renacer.
Caminemos despacio...Sin prisa y sin retraso, sin pasos vacilantes, simplemente pisando, nuestras hojas de otoño, de matices variados corriendo ante nosotros, disimulando años.
Caminemos despacio... Tú y yo de la mano, mirando siempre al frente, aunque estemos cansados, en el silencio dulce de dos enamorados, que en la paz de sus almas, caminan esperando.
Caminemos despacio... No intentemos voltear, porque pesan los años que cargamos atrás. Los veranos e inviernos que nos vieron pasar, entre brisas y vientos, entre cielos y mar.
Ten paciencia y espera, un destino vendrá, abrazados a él, volveremos a amar, en el último ocaso para no despertar viviendo así la dicha de empezar a soñar.
Como cajita de sorpresas, así es mi cuartito azul, empapelado en recuerdos desde el norte hasta el sur. Perfumado de jazmines y con cortinas de tul, como techo el firmamento, no necesita más luz.
Escarchadas de azulejos están sus cuatro paredes, que son ese fiel reflejo de lo que allí me sucede, desvelos de madrugadas, fiesta de pluma y tintero pensamientos que traspasan límites de lo certero.
Es mi cuartito de magia, donde todo es posible, vuela la imaginación a lo más inaccesible. buscando en cada rincón motivos de inspiración, para ver volar la pluma, por senderos de ilusión.
Cuatro puntos cardinales en esas cuatro paredes, que con los cuatro elementos, hacen que alli se congregue, el aire que se respira, el fuego que no se apaga, la luz que es la que ilumina y el agua para refrescarla.
Y así se me van los días, en este cuartito azul, lleno de mil pensamientos y dentro de ellos tú, que me alivias en las penas brindándome tu alegría que siento cuando te encuentro, sea de noche o de dia.
Soledades y silencios, en mis paredes de amor, impregnadas de mil sueños, de caricias e ilusión, donde hoy la luna presente, ilumina mi dolor, con la luz que nos dejaba, en su brillo y esplendor.
Me acarician los recuerdos que en mi piel, se hacen sol, como aquellas celosías que encendían tu pasión. Ahora...siento tu esencia, que copiada como un don, se pega en mi alma doliente, porque ya se fue tu amor.
Cuatro ángulos que le hablan, a mi silencio en mención, de amores, de fuego intenso, delicias y sensación, lacrados en esta mi alma, que me empuja a la razón, resistiéndose a escucharla, porque le falta tu amor.
Me acunaré entre las sábanas, que sintieron tu calor, aunque se encuentren muy frías, porque no escuchan tu voz, calentaré ese espacio, en mis paredes que son, los testigos, los más fieles... de aquella noche de amor.
De que me vale vivir si estoy muriendo, en esta soledad que te ama tanto, donde duelen los negros pensamientos que llevan muy adentro los besos que allí guardo.
Besos de luz, que se volvieron sombras cuando arrancaste de mi cielo, tu manto, dejando en densas nubes condensada la lluvia, que bañaría mi alma, en dolor y quebranto.
Enmudecida noche, la que hoy me acompaña, donde el silencio trae, de los grillos, el canto, iluminando sombras para alumbrar mi vida mientras se muere el alma por añorarte tanto.
Penas son las del alma, exhalando suspiros, desde sus hondas grietas donde no cabe el llanto, porque en sus tristes grutas se siente aquel vacío, reseco sin tu voz, sin tu amor...Sin tus labios.
Mi alma espera el beso, como Bella Durmiente, y despertar de pronto de este horrendo letargo, para escapar deprisa del sueño de la muerte, buscando nuevamente cubrirme con tu manto.
Cada día yo te siento en mi mente, en mis sentidos pero en este amanecer en mi copa está tu vino, que embriaga de mil placeres cada poro de mi piel, cabalgando entre tus pliegues, renacía la mujer.
Sensaciones que me incitan a revivir lo vivido entre vino y cigarrillos, entre miradas y brillos, aún siento tu calor que va adherido a mis yemas impregnado del sabor que me dejaste en las venas.
Gozosa, libre, serena, me reclinaba en tu pecho escuchando en tus latidos el galope de deseos, que se unían con los míos en interminable sexo tan ardiente como puro, tan intenso como fuego.
En tus cadencias mis trinos y en mis caderas tus leños, abrigados en tu voz, esa que conoce el lecho. Ojos que en la oscuridad reflejan el firmamento donde sacio yo mi sed, bebiendo todo tu cuerpo.
Me dejaste tanto amor almacenado en el alma que guardaré tu alimento con mucha paz y esperanza para poder cabalgar en mis noches de nostalgia sumergida en tu piel, que se llevó mi fragancia.
Recuerdos en cepia de vidas dormidas silencios profundos en tapas raídas llevándome pronto a aquella añoranza de rememorar mi casa de infancia.
Ahí está mi madre cargando a una niña mirada profunda tristeza infinita que el cruel destino le arrebataría la dicha de verla crecer con sonrisas.
Aquí está mi padre el hombre ejemplar que tomó las riendas de su triste hogar llorando en sus noches honda soledad criando tres niños con paz y bondad.
Y ahora mis lágrimas reviven sus cuerpos cayendo despacio mojando sus lechos que recobran vida en colores tiernos cubiertos por yemas que rezan sus huesos.
Tapas que al cerrarse vuelven al presente llevando en mi sangre sus recuerdos siempre con la esperanza de que en algún día los vuelva a encontrar en la luz que brilla.
Hoy recuerdo a mi viejita que con amor me crió, sentada en su silletita, mis vestiditos bordó. Aunque yo era pequeñita, su imagen la llevo yo, clavada en la medallita que ella me regaló.
Dulce abuelita querida, así te recuerdo hoy, después de tan largos años, esperándome en el hall, con esa carita dulce y manitos de ilusión, peinándome los cabellos, tal vez con pena y dolor.
Sentadita en tus rodillas, me enseñabas a leer, contándome hermosos cuentos, los más lindos que escuché. Me ponías a pelar junto a ti las arvejitas, y con ellas tú jugabas conmigo a la comidita.
¡Ay abuelita querida!...Siento nostalgias pasadas, al no tener a mamita, fuiste tú, mi madre amada. Como el Angel de la Guarda y que al irse me dejó todas esas semillitas que con amor me sembró.
Por ti, me llaman Quetita, por mí, te sacrificaste y por tu hijo querido que fue el padre más amante. Ahora ya están los tres, en ese cielo distante, Al que un día llegaré, para volver a abrazarte.
Caminito de la playa que me lleva hasta tu arena con pies descalzos sintiendo tu humedad en mis quimeras. Granos refulgiendo al sol que queman mi piel morena, tostada por el ardor de mi cuerpo y de mis venas.
Llega tu mar a mi orilla que revestida de espuma burbujea entre tus aguas con intensidad profunda, deshaciéndose en susurros y en caricias que enajenan dejando un sabor salado en mis poros y en mis yemas.
Es mediodía soleado y se agitan las mareas el sol calienta tus olas que se mecen en mis peñas, bamboleos de deseos entre tu mar y mis rocas que tiemblan de emociones cuando tus aguas las tocan.
Es esta isla desierta, oasis de mi pasión donde deseos se juntan en crepúsculos de amor, encendida está la hoguera la que nos dará el calor, para volver a fundirnos en crepitar de emoción.
Sensaciones infinitas en este mar de candor de la cabeza a los pies, siento tu llama de amor, excitando mis sentidos cual si fueras un crisol fundiéndose mar y espuma en deliciosa aleación.
Hoy no quiero hacer poemas, solo escribiré canciones, esas que dejaron huellas en todos los corazones, no será en prosa ni en rima, ni en soneto ni bemoles, serán aquellas baladas que al alma prenden faroles.
Que hermoso es revivr las etapas de la vida donde la música guarda recuerdos que no se olvidan, esos ritmos los de hoy y los recuerdos de ayer cantados en voz querida de nuestro gran Raphael.
En la voz de Manzanero, esta tarde ví llover, y con ese amor eterno del maestro Juan Gabriel, mi corazón se emociona frente a los 5 Latinos en ese quiéreme siempre que adormece mis sentidos.
Mi amor va ligado a ti, tan fuerte como la hiedra, mientras que mi barca espera el tic tac en su reloj, y en 7 notas de amor por do quiera que tú vayas, aparece Agustín Lara, con su María Bonita, prendida en el corazón.
Viene Chabuca limeña, desde el puente a la alameda, con aromas de mixturas en su flor de la canela, la acompaña Aníbal Troilo, tocando su bandoneón, mientras Mercedes da gracias, a la vida en su canción.
Estoy mirando hacia atrás y veo mi vida entera, es mi canción predilecta y la siento a mi manera, y desde el cielo Rocío, cantando desde una estrella, inolvidables canciones que ya dejaron su huella.
Ahora tengo motivos para vaciar el tintero, dejando salir la luna, dejando meterse al sol, mientras que caiga la noche, pintaré el pentagrama con las notas de mi pluma, en tinta color canción.
En el beso que me dejas cada mañana, mi amor, con sabor a café tierno, a fina y rica loción, siento al hombre de mis sueños, que me deja su calor para empezar nuevo día, ganando el pan con sudor.
Cada uno a su rutina, él las cuentas, yo el arroz, somos aquella pareja que ahorramos amor los dos. Cada día en la alcancía una moneda de amor, comprensión, mucho cariño, sonrisas y bendición.
Casita de caramelo, con el techo de turrón, en los floreros tus besos, en tu pelo mi pasión. Con rosas hago la sopa, esa que tomarás hoy, sazonada con caricias y en plato de corazón.
Brilla el espejo, el sombrero, el gato y hasta el portón, y ahora me toca a mí, ponerme linda, mi amor, para bañar mis sonrisas y vestirme de ilusión, esperando por la hora de que vuelva pronto el sol.
Llega la noche, el cansancio, que descansa junto a ti, cuando estampo en tus labios mis besos color carmín, Y tú, cierras con los tuyos los ojos con que hoy ví, al hombre que vive en mi alma, y que por él... Yo nací.
¿Cuento de hadas les parece?...Intentémoslo así, poniendo granos de arena en el reloj de la vida, dando vueltas a las penas sembrando con alegría, semillas de amor en tierra y verán el fruto hoy día.
Lágrimas vivas que brotan en el silencio del alma embalsándose en lagunas conteniendo las cascadas que corren como los ríos por las mejillas cansadas desembocando al océano con infinita nostalgia.
Vivas... en grutas de olvido acompañadas de helechos donde humedecen sus hojas que tambien lloran silencios. Gota a gota se almacenan hasta rebalsar el lecho llegando a inundar el alma que va ahogándose en el pecho.
Lágrimas vivas que cantan su sentir en una quena y en sus notas lastimeras las provocan y las retan a salir gritando en llanto melodías que laceran desahogando en sus quejidos y en yaravíes, sus penas.
Es mejor tenerlas vivas a saber que ya están muertas libres...secándose al viento que encerradas en condena. Van desahogando sus cuencas hasta sentir que están secas para volver a llenarlas con el dolor que se acerca.
¡Lágrimas vivas del alma! que acompañan mis nostalgias humedeciendo cadenas enmohecidas sin ansias encalladas en abismos de aquel océano que clama que vengas tú, a beberlas para que nunca más salgan.
Por caminos polvorientos, van transitando las horas, lentas, sombrías y grises, por los recuerdos que asolan. Aceras, cemento, frío, llovizna perturbadora congelados los sentidos, sin lámpara la memoria.
El viento remece sombras, ayer mecía las hojas, regadas hoy por el suelo, viendo morir amapolas. Cementerios en el alma, mármol sin flor ni corona, soledad aterradora, como hiedra trepadora.
De norte a sur, de este a oeste, la brújula está inconsciente, en los silencios de muerte, tan negros como la suerte. No hay rumbo ni derrotero, solo el morir se presiente, porque no existe presente, por el dolor que se siente.
Girando siempre el planeta va cambiando de estaciones, se vuelve el gris en azul, se asoman las emociones. El invierno ya es verano, el otoño, primavera sacudiendo aquella rama, que llora por vez primera.
Prólogo de sufrimiento en esta vida que avanza, retomada la confianza, se abre paso la esperanza. Epílogo de una historia que el viento ya se llevó, reviven las ilusiones, olvidando aquel amor.
Quiero pedirte perdón por el daño que te he hecho no estuvo en mi corazón te pido perdón por eso. Tanto tiempo te esperaba en este tan triste lecho que hoy lo ocupa otro señor cobijándome en su pecho.
Ahora, debes marchar con esa culpa clavada soy leal lo digo de frente aunque oculte la mirada mi corazón hoy sonríe mientras mi razón le clama por estar enamorado del señor que hoy me ama.
Aprovecha esta experiencia cuando encuentres otro amor, para dedicarle en pleno tu cariño y comprensión. Aunque sienta no quererte me cuestiona la razón ¿Porqué estoy en otros brazos si aún siento tu calor?
Siento renacer mi alma y hoy mis sueños, sueños son mecidos en suave brisa cumplidos por mi señor. Llévate mi alma vacía que rebalsaba de amor porque ya tiene otro dueño que la llena de ilusión.
Nada más puedo decirte, vete pronto por favor te daré el último beso como epílogo mejor lo estamparé como un sello en el libro de mi vida para empezar otra historia... que en su final me sonría.
¡ Te digo adiós !... Con la mirada empañada de neblina, parabrisas son mis ojos que vislumbran mis heridas, que me duelen, me lastiman, porque están en carne viva, quizás las curen mis lágrimas con esa sal cristalina.
¡ Te digo adiós !... Por la esencia derramada inúltimente en los pliegues de tu alma y de tu vida, tristemente, sin consuelo y sin medida, sin aromas ni alegrías, dejándome este sabor que hoy huele a despedida.
¡ Te digo adiós !... Por la ausencia del eco de tu voz, olvidado en las montañas del silencio más profundo, recordando sinfonías, que escuchaba en tus acordes día a día y hoy dormidas, las extraña mi agonía.
¡ Te digo adiós !... En la piel que recibía tus caricias, suavemente, sin malicia, abrigada en la tuya de delicias. Hoy es fría, sumergida en la nieve perpetua de tu huída, que se aparta de mi sol, para no ser derretida.
¡ Te digo adiós !... Con los labios que bebieron de los tuyos, insaciables, las cascadas que brotaban de tu boca convertidas en desiertos sin oasis ni salidas, como rosas olvidadas ya marchitas y guardadas en el libro de tu vida...
Girasoles van en busca de mediodías soleados dándole la cara al sol para recibir sus rayos. Primaveras que embellecen el alma tambien los campos con jazmines y azucenas con rosas bellas y nardos.
Luego vendrá el verano a despertar corazones, en pasiones y ternura en calores y emociones. Es la mejor estación hay que vivirla con ganas aquí germina el amor y se sienten campanadas.
El sol se esconde en las nubes llegan los vientos de otoño trayendo ráfagas fuertes remeciendo los recodos, se queda el árbol sin hojas que corren raudas al tiempo haciéndonos recordar que ya se acerca el invierno.
Sueltan lágrimas las nubes viendo acercarse el ocaso a anidarse en nuestras almas en silencio, sin retraso. La esperanza nos sonríe acompañando los pasos que llevarán nuestras almas a las puertas del Parnaso.
La vida como un poema atraviesa sus etapas entre penas y alegrías entre estaciones cual plantas, que nacen crecen y mueren en la luz y en la medida que quizás puedan ser años o tal vez tan solo días, hasta llegar a ese cielo que no conoce estaciones solo ese mar de cristal, donde no existen dolores.
Haz de luz entre las sombras, iluminando pupilas, encajes de medianoche, latiendo en sábanas tibias, se deslizan anhelantes, miradas y melodías, enardeciendo deseos cuando te miro y me miras.
Se visten los sentimientos, desvistiéndose las ansias, caricias en abundancia, yo en tu piel y tú en la mía, despiertan las emociones, mientras tus manos me agitan, corazones que palpitan, encendiendo las pasiones.
Tienes la fuerza del roble, en tus manos soy cautiva, soy la brisa que en tu viento, tempestades avecinan, tormentas las sensaciones, sudores como morfina, huracanadas pasiones, calmando las ansias vivas.
Bebemos vino de amor, antes, durante y después, no es el licor de alcohol, es el licor del placer, el que embriaga nuestros sueños, donde me haces mujer, y tú te sientes ese hombre dueño de toda mi miel.
Así es como yo te siento, amor de mil y una noches, por amarme sin medida, con sentimiento y derroche, amante de largas horas, donde jamás me arrepiento de entregarte cuerpo y alma, viviendo bellos momentos.
Quisiera ser arañita para tejerte en mi tela enredándote en bordados con aromas de azucena, inoculando veneno en tu piel y en tus sentidos haciéndote prisionero para quedarme contigo.
Y quisiera ser princesa dormida entre blancas rosas despertando de mis sueños buscándote en sus corolas para robarte ese beso y llevarte hasta mis hojas, enlazándote cual hiedra en caricias que sonrojan.
Déjame ser una alondra para trinarte al oído y que te vuelvas jilguero llenándome de tus mimos, abrazándonos en plumas, besándonos pico a pico volando hasta las alturas para encontrar nuestro nido.
Tambien quiero ser la flecha, con la que flecha Cupido para traspasarte el alma y vivir en tus latidos, en alas de mariposa abanicando colores llevando en ellas el polen para cubrirte de amores.
Y porque no ser tu musa la que te llena de miel convirtiéndome en abeja para ser reina tal vez, regalándote el panal donde serás siempre el rey y pueda libarte el néctar para rociarlo en mi piel.
Fantasías como en cuentos, juguetes del corazón que ve hadas con varitas para vivir su ilusión, la magia de sentimientos que no entiende la razón cuando se ama e idealiza todo con gran emoción.
Te fuiste... querida amiga, dejando una herida abierta. Compañera de la infancia, de rondas y de carpeta, y de juegos con muñecas. Después, cuando ya crecimos de tacones y retretas.
Es hoy, cuando tu recuerdo, me invade de gran tristeza, al sentir…que ya te alejas. Vas dormida en esa estrella, la que oía los deseos, que cruzando nuestros dedos pedíamos a ese cielo... donde a lo lejos te veo.
Más en mí, siempre estarás, porque siento la alegría de tu dulce compañía, la que me daba consuelo, cuando las penas venían.
Duerme mi querida amiga, y guárdame un lugar para seguir recordando, al encontrarnos de nuevo, las cosas que aquí vivimos, reviviendo este cariño… que jamás se olvidará.
Cuando un amigo se va… es cuando nos damos cuenta, que la Puerta espera abierta para volver a abrazarnos, en un día no lejano y caminar de la mano en ese Mar de Cristal.
Aurora de azules compartida clavando en el bambú, mística sombra, arena en la piel y entre las uñas semillas picoteadas por palomas.
Vi luz en esa alma complacida destellos y sonrisa halagadora, removiendo deshechos en rincones mientras reía el geranio en cacerola.
Ave María, se escuchaba en el silencio pidiendo bendición para ese techo, que sigan floreciendo los helechos, isabelitas, albahaca y los mastuerzos.
De blancas conchas va adornado aquel contorno, fijos recuerdos que ya están en mi memoria, como aquel vino de aquella casa angosta dieciocho trastes que me supieron a gloria.
En la distancia veo arcos amarillos Avenida del Poeta y de historias, pasos lentos en tan emotivas horas, en la plazita de por más acogedora.
Ensimismados recordando travesías, líquido blanco se derrama en la olla, espera el queso ahumado de alegría y el pan caliente... Despidiendo tan largas y a la vez, tan cortas horas.
Como helio en el globo, así siento mis suspiros elevándose hasta el cielo, amarrados con cariño. Eres el gas que provoca burbujear mi corazón, cuando tus letras me tocan inundándome de amor.
También eres el gorrión que despierta en mí a la alondra, escondida entre su nido, esperando en tí a la aurora. Con tu pluma me abanicas refrescándome las horas, esas que contigo vivo y que pasan presurosas.
Soy la guitarra en tus cuerdas, que al tocarlas me provoca vivir contigo el concierto de tus melodiosas notas. Romance de trovador que va cantando en estrofas sus sutiles sentimientos que a mi alma, la trastoca.
Fábrica de miel tus versos, llegando hasta mi colmena donde soy abeja reina transportándome al panal, robando tus sentimientos, pudiendo revolotear, en tus letras tan divinas, donde se aprende a versar.
Son mis versos para ti, poeta de mil cantares, que entre rosas o entre espinas, vas dejando en mí... -Manjares- Los saborea mi alma, los guarda mi corazón, envueltos en sentimientos que hoy te regalo yo.
Te espera tras la ventana, perdida en el infinito, la mirada que muy pronto, te verá aparecer, como siempre muy solito. Abrazado me dirás, al oído muy quedito… ¡Dame miguitas de amor!... Que es lo que yo necesito.
Tristeza gimen tus ojos, y yo, te siento cual niño, acurrucado en mi pecho, perdido lejos del nido. Esas plumas que brillaban, mientras caían las mías, están ahora regadas, en esta densa neblina.
Más no quiero preguntarte que es lo que a ti te pasa, lo intuye el alma que nunca, dudó en pedirte nada. Vienes a tocar mi puerta y a pedir que te consuele, cuando te cierran la otra, y es eso lo que me duele.
Pero no importa, ven, pasa, te escucharé en silencio, para aliviar tu tristeza y devolverte a su lecho, el que hoy por mí dejaste, sintiendo frío aquel techo que la estufa de mi alma, lo abrigará en su pecho.
Ahora soy yo quien te pide, ¡Dame miguitas de amor! porque las mías te llevas, enfriando este calor, que volverá a esperar que toques pronto mi puerta, sabiendo la encontrarás, de par en par siempre abierta.
Que sola en mi soledad cuando no encuentro tu imagen en estos tristes parajes que hoy lucen en mortandad. Tu mirada que era fuego se pierde en el horizonte donde tal vez a otro monte volverá a iluminar.
Te alimentaron mis valles llenos de frutos jugosos saciándote de aguas vivas en mis ríos tumultuosos, y en mis quebrabas vivías mis ondulantes caricias en cascadas de deseos las que bebías sin prisa.
Dejaste surco en mis campos sembrados de hierbas finas y en los poros de mi piel cosechaste tus semillas, germinando este amor que hoy sufre en la apatía el cruento invierno que arrasa todo lo que fue mi vida.
Mi tierra hoy está eriaza, árida como el desierto reclamando aquel oasis que bebimos en el lecho, como un río de pasiones que hoy sin agua yace yerto en la más triste sequía vivida en todos los tiempos.
Se avecinan primaveras y en las ramas que están secas, surgirán nuevos retoños y vendrán nuevas cosechas. Reverdecerán los campos, girasoles y azucenas, acompañadas de lirios de magnolias y verbenas, que traerán a mi vida esperanza y nueva siembra, en manos del sembrador que quiera abonar mi tierra.
Melancolía en las cuerdas del arpa que toca mi alma estremecida en sus penas en amargura y nostalgia, notas tristes en silencios que se desgarran en pausas convirtiéndose en quejidos, que hasta hacen llorar al arpa.
Oscuridad entre las sombras sin estrella que la guíe en el cielo que silente llora lágrimas y gime, viviendo en anocheceres empañados de neblinas que cada vez son más densas encegueciendo retinas.
Lágrimas negras del alma que brotan en mil dolores salen gritando en sus cauces, por los negros nubarrones que avecinan las tormentas escondiéndose en rincones, donde serán arrasadas por vientos tal vez mayores.
Nostalgias de mil sabores, como la hiel de la cruz secando mares y ríos, cuarteando tierras sin luz, resquebrajadas y mustias en cuevas que en el silencio esperan ser saboreadas por los buitres en sustento.
Tristezas incontrolables pirograbada en maderos dejando huellas profundas en sus raíces y tiempos, delineadas en sus troncos que aunque viviendo estén yertos permaneciendo en los siglos, aprisionando lamentos.
Oscuridades y lágrimas, melancolías, tristezas, angustias que nos embargan por no querer ver la Puerta, donde se encuentra la paz, que nos devuelve a la vida, allí...donde está Jesús, trayéndonos su Agua Viva.
Hoy me encuentro en el Edén, gozando de tus caricias, paraíso terrenal que conoce tus primicias, enredada entre tus ramas, cual si fuera una serpiente, enroscándome en tus ojos y en tus deseos ardientes.
Te ofrezco el sabroso fruto, de mi más sentido amor, que no sabe a pecado, más bien a néctar y flor el que vamos ocultando tras árboles de pasión, con dolor y con verguenza, por que es prohibido ante el sol.
Cuando te tengo a mi lado, me devoran estas ansias, de cimbrearme entre tu cuerpo y sisear en tus entrañas, con éxtasis infinito, deslizar en tus quebradas, el volcán de mis pasiones en lava de amor que sacia.
Y en el sudor de emoción, desde la frente hasta el vientre, libamos este veneno que inoculó la serpiente, sintiéndolo como miel, la de la fruta prohibida. que enajena nuestras almas y nos quita hasta la vida.
Condenada está mi alma a morir en el pecado, en el más ardiente infierno, por desearte a mi lado mientras el cielo nos juzga, desistir jamás podremos, de comer juntos la fruta, aunque nos llegue el destierro.
Es el Abril que me trae en sus días el recuerdo, cuando mi padre llevaba los gladiolos a su lecho. Allí yacía mi madre, entre mármol y azulejos y yo que era tan niña, sentía el llanto a lo lejos.
Lo acompañaban tres niños, fruto de ese amor tan bello. En sus caritas muy tristes, respetaban el silencio, cuando él orando hacia el cielo, pedía encontrar consuelo para educar a sus hijos con amor, dedicación y desvelo.
Que pronto se van los años, me parece que fue ayer, era un Sábado de Gloria, que se la llevó con El. Resucitando en su cielo en una corona hermosa que no tendría ya espinas, fue enfermedad dolorosa.
Santa mujer fue mi madre, sumisa aceptó la prueba, dando valor a mi padre, sabiendo lo que le espera, mientras sus ojitos tristes, acariciaban con pena a sus hijitos queridos, en esa doliente escena.
Es pasaje de mi vida, hoy no lo siento un poema del aquel 8 de Abril que me enseñó lo que es pena, reviviéndola cada año y hoy con la tinta que quema sobre huérfano papiro, ¿De mi vida?...Hondas huellas.
Por ellos te pido Cristo, que estén en tu paraíso. Fe tengo en esa certeza porque fue esa tu promesa, y este Sábado de Gloria, resucitarán contigo velando desde tu cielo, por sus hijos tan queridos.
Recuerdo que cuando niña en las piernas de mi abuela con la tablilla en la mano, aprendía a leer aquellas letras divinas, en recuadros de colores que con sonrisas y amores, era fácil de aprender.
No solo me enseñabas a escribir letra corrida sino otras maravillas que guardo en el corazón Viejita linda y querida, gracias por tantos valores que letra a letra dejabas, grabados en mi razón.
Aprendí que con la P...se puede lograr paciencia y con la V...voluntad, mientras la S...sinuosa me enseñaba los caminos y la H...la humildad Y presurosa venías a enseñarme más y más...
Recorrí el alfabeto desde la A...hasta la Z y te veo en cada letra con la B...de la bondad pero prefiero la A...por ese amor que me diste y que la F...lo guarda dándome felicidad.
Aquella tablila de oro, llegó a ser mi gran tesoro en la R...de recuerdos que jamás olvidaré con la G...te doy las gracias por lo que tanto me diste que con la Q...de tu nombre olvidar nunca podré.
Te amo en el silencio, te amo en el olvido, te amo en la distancia te quiero solo mío. Pero los vientos tan fuertes, te alejaron de mi nido, que esperará el retorno, tal vez de un pájaro herido.
Como no voy a quererte si me enseñaste a volar más ahora me refugio en las ramas de un nogal. Esos labios que te embrujan te llevarán a la mar, y cuando vuelvas la cara, no tendrás donde posar.
Mientras tanto yo te espero en el calor de este nido, para brindarte consuelo y olvidar que me has herido. ¿ Tardarás ?...Yo no lo sé, pero te conozco tanto, que la puerta espera abierta, para que escuches mi canto.
No te preguntaré nada, te entregaré una sonrisa que refleje todo aquello que me devolvió la brisa, Y cerraremos la puerta con un candado de amor. cobijada entre tus alas, olvidaré mi dolor.
Se despertó una mujer, desconocida ante sí, oliendo a flor y a canela, limeña hoy me sentí. Evoqué aquel ensueño de tu puente a mi alameda pudiendo ver en el río, reflejo de luna llena.
Rosas bordaste en la cara y jazmines en el pelo, aromas de piel canela, mixtura sobre mi techo. Mi pensamiento es moreno y estos versos para aquel, a quien devuelvo el cariño, que de él yo me llevé.
Matizaste mi hermosura, alfombra pusiste al puente, donde marcabas el paso con ternura complaciente. José Antonio te llamé, chalán de mis emociones, y es esta flor de canela, quien recuerda tus bemoles.
Si mi poema es canción, es porque limeña soy, las mujeres de Perú, llevamos la tradición, de amar siendo generosas con garbo y mucho salero, repicando en castañuelas, el trinar de algún jilguero.
Quitaste el poncho de lino, con esas cintas de seda al alma dejaste vida, y al corazón lo que espera. Valses de oro que en poema, me los inspiraste tú, y por ello te pregunto…¿Cuándo vienes a Perú?
De color de perla y nácar son esos besos furtivos que cautivan los sentidos, mi corazón y delirios. Leen tus labios los míos, llenándolos de tu aliento abriéndome el firmamento para sentir tus latidos.
Es amor correspondido como el mar y ese viento que transporta sentimientos en caudales complacidos, recorriendo en sus naves de corales y ondas suaves, las orillas de cristales donde siento tu rocío.
Eres como dulce mies que va segando mis campos dorada espiga de amor, mazorcas, miel y color que las cosecho contigo, para sentir el abrigo de tu piel, como esa flor, desnuda ante ese sol, como único testigo.
Siento ternura mi niño, ojitos de corazón cuando al hacer el amor, siento que me voy contigo, a esas nubes de sueños, que en sus pompas de algodón, le roban al sol calor y a la luna su vestido.
Desnudándose la noche, alumbrando nuestro idilio convierte en sábanas blancas, los cuerpos que ya rendidos, duermen esperando el alba, que despertará a los trinos, y volverá a revivir en besos de perla y nácar, todas estas sensaciones que con amor compartimos.
Están tocando a la puerta, ve Alma mira... ¿Quién llama? Ten cuidado que al abrirla, te pueden robar la calma. Es la Doña Depresión que viene a buscarte aprisa, quizás te viene a cobrar la cuota de tu sonrisa.
Ella siempre es quien recauda el impuesto a la alegría, y no condona la deuda pues dice que no se fía, que debemos de pagar con cuotas de desaliento las sonrisas y alegrías que tienen hoy su momento.
Depresión que no perdona los instantes de armonía, y anda alrededor del alma, como celosa vigía, buscando encontrar la forma de hacerse siempre presente, husmeando detrás de puertas, que deben cerrarse urgente.
No le abras Corazón, deja que pase de largo, y escríbele una nota que estás al día en tus pagos. Que tu corazón y tu alma, están sonriendo a la vida, que la paz vive en tu espíritu, sé que no lo entendería.
Ponle un cartel en la puerta, que se prohibe pasar, que transforme sus ropajes, por si quisiera ella entrar, y que se cambie de nombre, de Depresión a Alegría entonces si dejaremos que comparta nuestras vidas.
Yo perdí el corazón cuando cesó de latir ya no exhalaba suspiros y se sentía morir, su rojo se volvió gris, enmudeció de dolor, escondiéndose en el pecho desterrado en su prisión.
¿Dónde estarás Corazón?... Quiero ayudarte a salir de este loco laberinto que supone tu sufrir. Yo sé quien fue el que te hirió, ahora déjame a mí, ser quien devuelva tus ganas de volver a sonreir.
Tomaré la decisión y llegaré hasta ti, para quitarte los dardos que no te dejan dormir, curaremos tus heridas con aliento de esperanza, recobrando la confianza para volver a sentir.
Ven conmigo Corazón...te llevaré a ver el sol, y en sus rayos hallarás el suficiente calor, para cambiar ese gris a tu rojo bermellón, ese que un día tuviste cuando tú eras canción.
¿Qué?...¿Estoy sintiendo latidos? ¿Despertaste Corazón?... Deja que pueda abrazarte en mi pecho con pasión, yo necesito de ti, para volver a vivir, dame la vida que llevas y volvamos a sentir.
Latirás dentro de mí y yo prometo cuidarte para que nadie jamás pueda volver a arrancarte, esos pétalos sembrados desde el vientre de mi madre que aunque fueron pisoteados vuelvan a ser luz que arde.
En tus lagares, mis uvas salpicadas de la esencia, por la pulpa que pisada hace perder la conciencia.
Parra de hoja trepadora enredándose en la mata, donde fecunda el racimo en esas gotas de vino, destiladas en mi entraña.
Exprimes la levadura macerando mis pasiones, transformándose el azúcar, en el licor de emociones.
Mi vid madura en tu pipa y en tu madera de roble, donde fermenta la sidra embriagada en sensaciones.
Catador de mis aromas que vas rotando la copa, saboreando esencia y cáliz del placer que te provoca, sentirme entre tu madero, como el licor que trastoca, esos añejos deseos, que paladea mi boca.
¡Oh Divina Juventud!...Si tú pudieras volver a regalarme los años que yo te hice perder, me miraría en tu espejo para verme reluciente dándole tiempo a la mente, para aprender y aprender.
Arrepentida en mi otoño, por los veranos de ayer, que no me dejaban ver el tiempo que fue paciente y que hoy se vuelve urgente en el querer renacer, en esa fuente que siempre nos dio agua de beber.
Ya los pasos de la vida, se van sintiendo cansados no es la misma energía, la que se lleva en los brazos, se descubren las mejillas, que van cambiando los trazos en las líneas de la vida llevándonos al ocaso.
Filosofía que da, la conciencia y realidad, recordando aquella edad, en que todo era alegría, donde el alma se vestía con amor color de rosa, esperando por el Príncipe, que vendría con carroza.
Hoy, te añoro Juventud, pero tengo un gran consuelo, que mientras el tiempo apremia, aparezca algún lucero irradiándome de luz, alumbrándome el sendero, y llevándome hasta ti, para encontrarte de nuevo.
Noche pesada, lenta, noche gris, noche fría, trágicamente larga, cual mi melancolía. Yo soñaba esta noche mía, refugiada en tus brazos sintiendo tu tierna voz, que me dijera...Eres Mia...
Y tuya fui muchas veces, al calor de aquella hoguera crepitando en aquel fuego, mis ansias, tambien mis penas. Ese calor abrigaba todo ese espacio infinito, donde no habían distancias, solo tú y yo muy juntitos.
La fina garúa baña aquellas tristes veredas, que recorríamos juntos desde el puente a la alameda. Solo me siguen los pasos que abrazan estos recuerdos, en esta noche tan triste, tan triste como el invierno.
Esa luna silenciosa, cubierta por nubes negras, sigue el camino de esta alma, que es la que siempre te espera. Y llego de vuelta a casa y encuentro la puerta abierta, y sales a recibirme con un ramo de violetas, para quitarme este frío, dentro de tu alma...Poeta.
Van caminando los pasos, por la callecita antigua, con sus casitas muy blancas y techos de tejas vivas. Los balcones de caoba por donde cuelgan geranios, y con la fina garúa, sus baldosas van brillando.
Faroles, fierro forjado, alumbrando sus esquinas, tras ellos los viejos robles que son los que le dan vida. Cubierta con manto azul de ese cielo despejado, que en sus nubes de algodón, sus figuras van formando.
Era un paisaje de ensueño, a mis ojos retratando, sentada en aquella banca, todo lo iba observando. Mientras la gente pasaba con sus problemas cargando, poniendo en blanco mi mente, ese aire iba aspirando.
De pronto apareció un niño, con las mejillas mojadas ¿Qué es lo que tienes cariño?...Le pregunté emocionada, me dio una sonrisa triste y se acurrucó a mi lado, con ojitos de aceituna y pelito ensortijado, manitas muy temblorosas y piecesitos cansados.
No se preocupe señora, estoy bien aquí a su lado, lo que pasa es que tengo hambre, porque hoy no hay bocado. ¿Dónde se encuentra tu madre?, pregunté mirando al lado... Es eso lo que no sé....Estará por allí andando, vendiendo esas golosinas que jamás yo he probado.
Con esto se me borró, el momento que les narro, limpiándole la carita, tomé al niño de la mano, llevándolo a alimentarlo hasta verlo ya saciado, de regreso lo dejé en la banquita sentado.
Hoy, ese niño es un hombre, y por destino mi ahijado, y esta, la misma banquita que hoy nos vuelve al pasado. En ella los dos sentados, los recuerdos dibujamos, en las nubes de algodón, que no cambian con los años.
Alfabeto que en tus letras haces aflorar pasiones, las que cantan los poetas en bellas inspiraciones, y las que bebe mi alma cual melodiosas canciones, impregnándose en mi piel con más de mil sensaciones.
Vuela como pluma al viento la imaginación que pones, en metáforas sutiles que trinan como gorriones, cuando escarchas a las flores o besas a los luceros que iluminan pergaminos con amores y deseos.
Entre adjetivos y verbos haces danzar a las letras con elegancia y finura, en alegría o tristeza, haciendo brillar al sol o enternecer a la luna, con visos de oro o plata con cascabeles o lluvias.
Por eso es que me enamoro, cuando yo vibro en tus letras, respirando tu pasión, esa que expresas poeta. Caminando entre las nubes o convertido en estrella, aquella que deja huella y que se lleva mis penas.
Cantas en amaneceres y en tus noches tus placeres y en cada uno de ellos vas tendiéndome tus redes, llevándome hasta tu mar, pescando mis sentimientos que se bañan en la espuma de los más lindos momentos.
Por ti, volví yo a la vida y sentí que revivía. Por ti, fue que descubrí que mi corazón latía, y es ahora que por ti, escribo la poesía esta que me lleva a amarte y a sentirme tan querida.
Navegando entre tus ríos, de misteriosos caudales, voy descubriendo recodos, difíciles de explorar, en tus riberas dolientes, existen hierbas maduras, ocultas por aquel ruido, que deja tu agua al pasar.
Bullicios en tus palabras escondiendo un gran dolor, disfrazado de sonrisas, maquillado de pasión. Pero prometo llevarte en tu cauce hasta mi mar, donde te espera el susurro, que arropía traerá.
Te quitaré esa máscara y traspasaré tus ojos, que me llevarán a tu alma, para limpiarla del moho, la dejaré reluciente, como un záfiro hermoso, que pulido entre mis manos, brillará en mis antojos.
Ni te imaginas siquiera, adonde puede llegar, este corazón paciente que quiere en ti, navegar, iré sacando las piedras, que te impiden avanzar, por la máscara que llevas, la que oculta tu pesar.
Necesito rescatarte del remolino en que andas, para que te sientas libre y reconozcas las aguas, que transparentes y tibias, prometen lavarte el alma, y alejar de ti el recuerdo, de esa mujer que te engaña.
Mi voz te clama pidiendo, en sus acordes de llanto, que alejes de mi esta angustia, que me flagela hasta el canto, hundiéndose en lo recóndito de esta alma que te ama tanto, al verse casi perdida con dolor y en el quebranto.
¿Es que se acabó el amor?...Yo no quiero ni pensarlo ¿O es que se perdió tu amor, en aguas de otros cántaros?... Mientras que la sed me invade, vas derrochando tus lagos en cascadas rumorosas, que te ofrecen su candor, coquetas y presurosas.
El solo pensar en ello, no me permite dormir y estoy atenta a sentir, tus pasos lentos, cansados, que al llegar junto a mi, se convierten en silencios, áridos como desiertos, tan grises como cemento.
Devuélveme mis sonrisas, aunque tengas que partir, hazlo despacio, sin prisa, para evitar el morir. Iré despertando a mi alma, para darle la noticia, le diré a mi corazón que no tendrá más caricias.
Me cubriré con mil pieles, para abrigar a la mía, que te extrañará en la ausencia, y se volverá más fría, le diré que es invierno y que ya vendrá el verano, para olvidarnos de todo, y caminar de la mano.
Déjate envolver, en mi rojo de pasión, como bello carmesí, para impregnarte de mi, sumergiéndote en mi sangre, recorriéndome los ríos, de este amor incontrolable, para llegar como savia, al momento inolvidable.
Déjate envolver, en las olas de mi azul, que profundo como un mar, te llenará de su paz, te entregará su bondad, y en él, podrás saborear la dulce sal de su espuma, saciándote de frescura con infinita ternura.
Déjate envolver, en mi púrpura violeta, que suave como la seda, quiere renovarte el alma, con caricias que enajenan, para ir purificando, los rincones de tu pena, quitándole esa hiel, que tanto, tanto, envenena.
Déjate envolver, en mi verde de esperanza, de ilusiones, transformando tus vacíos, equilibrios y emociones, para que encuentres balanza, al amor, que no te alcanza, por ese deseo turbio, de actuar siempre con venganza.
Déjate envolver, en todo mi arco iris, para cubrirte de luz, y de esta plenitud, que te entrego hasta la muerte, para iluminar tus días y colorearte la vida, con amarillos de sol y naranjas de alegría. ¡Déjate!...
¡Silencios!... Que se adhieren a los rincones del alma, donde la pluma no canta, el sonido que no llega a descubrirle los velos, de negra desesperanza, mortal aridez que danza, en esa oscura impotencia.
¡Silencios!... Que nos convierten en fantasmas que navegan, traspasando las paredes como almas yendo en pena, desde cumbres de borrascas hasta abismos desolados, llevando en hombros cansados, la más terrible condena.
¡Silencios!...Atravesados por venenos de ponzoña, lacerando hasta el alma, como sombra dolorosa, dejando abiertas heridas, que cuestan cicatrizar, hurgando en carne y espiritu, que no dejan de sangrar.
¡Silencios!... Envuelto en gritos, de lastimera ansiedad, desquiciados por la angustia, de no encontrar el final, del camino que los lleve a vislumbrar esa paz, que se esconde entre sus pliegues, en laberinto mortal.
¡Silencios!...Que nos oprimen el cuerpo y los sentidos, tardías lamentaciones al estar en el patíbulo, desequilibran la mente, llenándola del hastío, lanzando al alma doliente, a los brazos del suicidio.
¡Silencios y más silencios!...Que temen el despertar, de encontrarse cara a cara, con la cruda realidad, prefieren permanecer, dopados en la quietud, en el alma adormecida...que resiste ver la luz.
Es tristeza la que siento, el motivo no lo sé, aparece de momento, hoy te ví y te recordé. Te llevaba en el silencio, escondido entre la piel me lo trajo un fuerte viento, al verte fue que flaqueé.
No eres el mismo de ayer en tus ojos ya no hay brillo, como el de aquel pajarillo que trinándome al oído, dejaba en él sus canciones, su juventud y amoríos, quedando en el cuadernillo que aún conservo escondido.
Primer amor que en cenizas va recordando aquel fuego, adolescente inocencia, en las flechas de Cupido. El recorrer de la vida, nos apartó del camino, en sus puntos cardinales, cruzando nuestros destinos.
Fueron tantos, tantos años, tiempo marcado en el rostro, el abrazo que nos dimos, revivió el pasado hermoso. Apretón fuerte de manos, y en el beso de tus labios mis mejillas sonrojadas, despertaron las cenizas que aún llevaba guardadas.
Sorpresas que da el destino por cierto inesperadas, aunque ya tiñamos canas, queda esa rosa guardada, entre el libro de la vida, seca, pero aún con la fragancia, de ese viejo amor bonito, vivido en nuestra infancia.
Amores que van dejando, su huella al caminar, en recuerdos desolados, que aún cuesta olvidar. Pergaminos de la vida, que ya escritos están, papiros de sentimientos, amalgama de recuerdos que nos hacen suspirar.
Tinta negra, pluma fina, escribieron esas líneas, lacradas al corazón, que aún conservan la fragancia, de los tiempos de ilusión.
Juventudes, que soñaban, tener el mundo en la mano, y que cuando pasa el tiempo, se dan cuenta que han errado. Pero, toda esa experiencia, nos da la sabiduría, para borrar el pasado, y vivir con alegría.
La vida es corta y se va, como espuma de jabón, no perdamos nuestro tiempo, ni en recuerdos, ni aflicción, que mañana es otro día, continúa la función, y la esperanza que trae, encontrar un nuevo amor.
Ya no queda llanto...vacías las cuencas de tanto quebranto, lágrimas vertidas por melancolía dejaron sequías, tristezas que hunden al alma doliente, profunda apatía, como muerte en vida por aquella herida que dejaste un día.
Ya no queda llanto...se secó en el viento, fuerte, huracanado, que lo arrasa todo dejando parajes por más desolados, miradas perdidas, sin luz ni salida, silencios muy hondos, caen en abismos llegando hasta el fondo.
Ya no queda llanto...yerto el corazón, inerte la fuente, llamando a la muerte que se acerca urgente, a enterrar el alma llagada y ungida en óleos sagrados, que en ellos llevaban los cirios de vida.
Ya no queda llanto... Más vuelve la vida, envuelta en el tiempo, que llega sin prisa trayendo consuelo la paz y alegría, cumplida la tregua no habrá más sequía, trae en sus cántaros aguas cristalinas, llenando las cuencas que estaban vacías...con lágrimas vivas.
Mientras estuve en tu vientre, sabiendo que era deseada, eras tú, ese ángel del cielo, que estando allí, me cuidaba. Iba creciendo en desvelo, preocupaciones causaba, tejidas en pensamientos, cuando mis prendas hilabas.
Transcurrieron largos meses, en tu seno me abrigaba, y en esa fuente de amor, me sabía alimentada. Llegaba el día anunciado, ya todo listo quedaba, el cuartito de ilusiones, con la cunita esperaba.
Llegué robusta y lozana, alegrías despertaba, aferrándome a tu pecho, crecía bajo tus alas. Pasaban las estaciones y ya, al fin, caminaba, y tú, como mi Angel Protector, cuidabas de mis pisadas.
Hasta que llegó ese día, en que ya no te encontraba, porque estabas en el lecho, que llegó a ser tu morada. Es aquí, que mi recuerdo se parte dentro del alma, como en un rompecabezas de piezas desordenadas.
Paréntesis de mi vida, que me trae el Mes de Mayo, de todos los largos años, en que te siento a mi lado. ¡Bendita Madre Querida!... Desde que fui pequeñita, flores blancas te llevé… Y ahora, siendo abuelita, te recuerdo más que ayer.
Fue en un claro de luna, y bajo un manto de estrellas que se encontraron dos almas, acampando en la ribera, hasta las piedras celosas resplandecían al verlas sonrientes y enamoradas, bajo la luz de una vela. Y se encontraron sus labios en un beso de leyenda, tan tierno y apasionado que celaban a la hoguera.
Recorrían así el campo, entre montes y laderas sin soltarse de las manos, acariciando sus penas. El silencio fue testigo de aquel amor sin fronteras, que entre lágrimas y risas, escondían sus cadenas. Allí, solos ante el mundo, el tiempo pasó sin prisa, saboreando muy profundo, aquel amor de delicia.
La fragancia del Clavel, acariciaba a la Rosa y en sus pétalos dejaba, la calidez de su boca. La noche fue trascurriendo y esas almas palpitantes, seguían en el sendero de esa dicha interminable. Recostados ante un roble,dejaron allí una huella que sería fiel testigo, de esa noche, la más bella.
Así concluye la historia, de dos almas que en un sueño, amaron profundamente con amor y con desvelo. Había ya que volver a la realidad consciente pero ya aquellas dos almas, se veían diferentes. Sonrisas las adornaban y un corazón reluciente, de fantasías preciosas que no sabía la gente.
Voy a grabarte en mi piel y a plasmarme en tus sentidos, mojándote con dulzura para quedarnos fundidos. Que saboreen mis mieles tus rincones más queridos, hasta llegar al panal de los deseos prohibidos.
Escucharé en el silencio tu galopar de latidos, reviviendo entre tus leños los momentos que perdimos, me balancearé en tus olas que sentirán mis gemidos los que beberán tu aliento en los besos con que hoy vibro.
Besos que te inflamarán como crisoles prendidos, desbordándose en volcanes de pasiones y sonidos, hasta llegarnos a amar en cuerpo y alma que unidos, se volverán a encontrar en el amor que hoy vivimos.
Y hoy vamos a comenzar tú y yo sin esos motivos, que hasta ayer nos alejaban porque ahora ya eres mío, volveremos a entregarnos en nuestras tiernas pasiones y con los cinco sentidos, la ambrosía de deseos con los que nos conocimos.
Ven... Vamos a festejar en el calor de este nido, la amalgama de delicias en este cristal de vino, dibujando nuestras pieles en el néctar tan divino que nos llevará al éxtasis hasta quedarnos dormidos.
En adjetivos y verbos, se teje las poesía, entre carmín y azucenas, en luz o melancolía. Como cuerdas que en madero, interpretan melodías, llevan al confín del alma las tristezas o alegrías.
Vivencias llenas de amor y porque, no de dolor, cuando la pluma obedece la mano del corazón, para impregnar el espacio, de sentimientos tan bellos, que traspasan los sentidos, acariciados por sueños.
La pluma besa al papel, con infinita ternura, estampando en él, vivencias, con calidez y dulzura, tinteros llenos de vida, que libres como gorriones, nos cantan en bellas letras, las más hermosas canciones.
Es la vida del poeta, que con pasión idealiza convertir sueños en versos, dejando aromas de vida, dones divinos del alma, que satisfecha sonríe, en vaivenes de emociones, cuando la pluma la sigue.
Corazones, pluma y viento, orquesta de sinfonías, que podemos compartir, como dulces ambrosías, cascadas de inspiraciones, música y poesía, ¡Qué más podemos pedir!... Demos gracias a la vida.
Hoy perdí el corazón, se lo llevó el silencio en sus entrañas, enmudeciendo sus latidos al saber, que ya dejaste de ser mío, languidece mi alma, en el ocaso de mis emociones mustias, sin tu presencia, sin tu voz.
¡Qué puedo decirle!... Si se consume en la agonía del dolor, por tu ausencia. Paralizado quedó el tic tac, en su sangre, que inerte, se niega a devolverle la vida que te llevaste. ¡Oh, pobre corazón!...
¡Devuélvemelo!... Lo necesito para seguir viviendo, aunque demore en despertar, allí estaré, lo acompañaré, hasta que vuelva la luz, a revivirlo en su compás, esperando como bello durmiente, el beso, de ese amanecer.
Conozco sus tristezas, saboreo sus lágrimas, en el débil latido, que se oculta en mi pecho, más, vivo la impotencia de no poder hacer nada, solo velar aquel silencio, hasta que vuelvas.
Y sino vuelves... me acostaré a su lado, rasgando tu recuerdo y esperaré, hasta convertirme en polvo junto a él, deshojando en sus cenizas, el alma y la vida que con tanto amor yo te entregué.
No juegues niña con fuego, mira te vas a quemar, el fuego te deja heridas difíciles de curar. Llamas que se esparcen pronto por los ríos de las venas, llegando hasta el corazón que se incendia en sus riberas.
Fuego encendiendo los bosques, evitando las malezas, incinerando hasta el alma, quitándole su pureza. Mantente siempre alejada de ese fuego que lacera, y que deja cicatrices muy hondas y lastimeras.
Llena tus cántaros de agua, por si ello sucediera, para prevenir el fuego que acabaría con ellas. La vas a necesitar para calmar tu sed nueva, cuando te sacies del fuego, pero de aquel que no quema.
Dale tu tiempo a ese tiempo que él sabrá discernir, aquel momento preciso en que podrás elegir, a quien entregar tus aguas, de blanco color marfil, a consumirse en el fuego que las merezca de ti.
No solo de pan vive el hombre, ni tampoco del amor, el hombre vive de sueños, logrados con ambición, con entrega, con desvelo, con lucha y sin ficción. El pan nuestro de cada día, lo consigue con sudor, en este valle de lágrimas, donde todo es tentación.
Peca la carne, la envidia, la avaricia, el desamor, se peca cuando se miente, te lo advierte la razón. Así somos los humanos, al sentir la decepción, descubriendo los engaños que estrujan el corazón.
¿Es que somos uno solo?... ¿O repartidos en dos? Ambivalencia escondida creando la desazón. Se juega limpio en la vida, sino serás timador, engañando al contrincante que confía en tu valor.
Las cartas sobre el tapete, haga su juego Señor, pero no engañe al creyente que confió en Ud. hoy. ¿Vale la pena el ganar cuando sabes que a alguien hieres? Más te vale el perder y dormir plácidamente.
Hoy son muchas las ideas que se rebelan en mente, y de todas hablo un poco, porque quiero ser consciente, de que en la vida más vale mostrar la cara de frente, que ganar las indulgencias con el dolor de la gente.
Va mi barca de papel, navegando por tus ríos, como en loco desvarío, descubriendo tus caudales, que van llegando a mi valle, donde la hierba madura, esperará el regadío para amarte con locura.
Sabes llegar a mis costas, bañándolas con tus sales, aromáticas, furiosas, salpicando mis azahares, los que dejando su aroma, en tu piel cada milímetro va impregnándolo en tu roca, sellándolo entre tus hitos.
Hueles a pino en tu selva, donde me siento rocío, llevando brillo a tus hojas y al gorrión hasta su nido, para que empiecen los trinos, abriéndose el firmamento, con la más grande tormenta, vivida en todos los tiempos.
Hacer el amor contigo, es llenarse de ternura, llegando hasta la locura, de imaginar desvaríos. Seré luna, sol o estrella, despertando en ti a la hoguera, Esa que vive en tu alma y que por ella muriera.
Al llamado acudí a despedir al amigo, me esperaba en el solar, donde vivió su destino. Quincha y barro las paredes, cimbreadas por esos siglos, soportando los temblores con coraje y techo erguido.
Columnas apuntaladas con troncos de fuerte pino, me llevaron hasta él, en ese segundo piso. Era casi un malabar el guardar el equilibrio, sin pasos las escaleras, sin barandas y sin quicio.
Allí yacía Raúl, entre madera de roble, en esa humilde morada con triste aroma de flores, durmiendo entre raso blanco y en sus manos el rosario elevándose su alma para llegar al Sagrario.
¿Qué pasó amigo Raúl? ¿Te quedaste en el camino?... Primero lo fuiste en todo, inteligente e intuitivo, y como amigo el mejor, por todos el más querido.
Solo, te encontró la muerte, en ese triste solar, que tal vez igual que tú compartió la soledad. Sus paredes en las tuyas, corrieron la misma suerte abandonados los dos, por desidia de la gente.
Ahora, descansa en paz, que tu alma, de Dios goce. Ya se acabaron las penas, todo ya es luz y colores, pintarán las azucenas en esa tu alma buena, que en esta vida vivió, su más terrible condena.
Fueron tan verdes las horas de domingo luminoso, absorta en ese paisaje, ante los ojos…¡Hermoso! Serpenteaba plata en hilos, entre matices de verdes, zigzagueados en un manto, silenciándome la mente.
Así pasaban las horas, escalando hasta la sierra, sobre cemento viajaba, amando mi querida tierra. Esta, que fue bendecida, salpicada de mostaza, con esa lluvia bendita, que desde el cielo cuidaba.
Desde el este hasta el oeste o desde el norte hacia atrás, Amada Naturaleza, te esmeraste en dibujar, geografía accidentada que con su luz o en las sombras te las regalaba el sol para que ya no la escondas.
Excelsa vegetación en esa flora tan rica, alojada mi mirada en especies infinitas, dejándome en sus aromas el deseo de aspirar, esa creación tan bella, la que es tan fácil amar.
Paisaje de misticismo que mi alma disfrutó, dejándola en el silencio en contacto con su Dios. Energía positiva, que se cargó en mi mirar, teniendo que regresar, a la selva de cemento donde tengo que morar.
Por la marea tan fuerte se tambalea la barca, sorprendida en la tormenta, perdida va sin su ancla. La brújula no responde, se pierde la dirección, y el castillito de arena, se derrumba con dolor.
Sobre el azúcar, la hiel, que se derrama en el alma, al no poder comprender el sentir de aquel que ama. De la luz a oscuridad, de la alegría a la rabia, se cae del pedestal la imagen que en él estaba.
Tijeras que cortan lazos, palabras que trae el viento, congelando los momentos cuando se siente contento. Es la misma sensación de aquel que cae en el pozo, luego de haberse bebido esa agua con tanto gozo.
Suben y bajan presiones, por el cauce de las venas dejando al corazón, sumido entre grandes penas. El, va buscando pañuelo, enjugando su tristeza sintiendo que ha sido herido por demostrar su nobleza.
Estos versos van contigo, si tú, quebraste ilusiones, por ese celo escondido que va matando pasiones, desconfiando del amor que te da seguridad pudiéndolo así perder, tal vez por tu vanidad.
Noche invitando a soñar, envolviéndote en deseos, con tintinear de luceros que van mostrando tu andar, donde quisiera encontrarte para entregarte mi alma en redoblar de campanas invitándote a amar.
Estoy frente al ventanal como luna enamorada vislumbrando tu mirada que me despierte el cantar, el de quererte abrazar y sentirte aquí en mi almohada recordando madrugadas que jamás podré olvidar.
Tu calor quedó en mi pecho, abrigando mis inviernos, donde ya no existe el fuego que nos solía abrasar, agitada entre tus leños y en las fogatas de ensueño ardiendo bajo este techo donde no habrá crepitar.
Bullicios entre las sábanas, componían sinfonías, hoy, se encuentra sola el arpa, sin las cuerdas que tañías, ciegas en el pentagrama en sus notas tan heridas, rasgándose en el dolor de no sentirse queridas.
Llora la luna añoranzas sin sus notas, sin arpegios, trayéndome a la memoria recuerdos de privilegios, los que viví yo contigo en ese amor que hoy de lejos... Se asoma hasta mi ventana como un dulce sortilegio.
Quiero tirar el pasado, al ojo del remolino para triturar recuerdos y dejarlos esparcidos, en esa tan vieja historia que me tocara vivir, que convertida en cenizas la miro yo, desde aquí.
Quiero vivir el presente, como un regalo divino, gozando el amanecer en halos de aura muy fino, para elevarme hasta el blanco, de su corona infinita y quedarme allí prendida, en esa luz tan bendita.
No quisiera apresurarme a pensar en el mañana, que llega con sus misterios, quizás risas, tal vez lágrimas, teniéndolas que aceptar, pues el destino es quien pone, aquellas pruebas tan duras, para asentar nuestra Fe... fortaleciendo el alma.
Lo de ayer, ya fue historia, se lo agradezco a la vida que en su escuela me dejó, enseñanza, maestría aplicándolo en presente, de este mi nuevo día, que no tiene un mañana...será el destino quien diga.
¿Cuánto podría costar regalar una ilusión a esas caritas tristes que miran con emoción, detrás de aquellas vidrieras muñecas y soldaditos, que jamás podrán tener porque les falta papito?...
Niños sin vivir su infancia condenados al destino contentándose con ver los juguetes de otros niños. Es momento de pensar y de abrir los corazones tratando de remediar todos aquellos errores.
Un niño nace en pesebre y otro en cuna de plata uno envuelto en sus pañales... ¿El otro?... en ropa de marca, ...Es difícil entender los extremos de la vida... uno llora de dolor y el otro para que lo engrían.
¿Y nosotros?... ¿Dónde estamos? Sostengamos la balanza educando a nuestros hijos con valores y templanza, enseñemos la humildad y a compartir con el pobre para que ese pobre un día esté libre de rencores.
El mundo da muchas vueltas es como ese sube y baja, hoy día estamos arriba y mañana en la mortaja. A preparar equipaje para cuando llegue el momento y venga Cristo a decirnos…
¡Penumbra total!… Solo las pasiones son las que iluminan, atizan el fuego de aquellas hogueras, que estaban dormidas, sin leños, sin vida, en la soledad que al sentir caricias, sale muy de prisa, por esa ventana, devolviendo vida.
Noche interminable... Húmedas las grietas donde hubo sequía, abiertos los poros, germina la piel, transpiran helechos, navega en las venas esa savia fuerte que inunda ramales reviviendo vida.
Sueño entrecortado… Loca fantasía, allí te tenía, enlazando manos, trotando en silencio por esos parajes que siendo desiertos, volvieron al valle bebiendo en sus frutos, su insaciable sed... ¡Gotas de agua viva!
Llegaba la aurora… Bañados los sueños en sus celosías, se apaga la hoguera, quedan las cenizas, refulgiendo bellas, chasquidos de amores, abrasan la llama que queda prendida, en el cuerpo y alma que volvió a la vida.
¡Penumbra total, Luz para mi vida! Silencios que hablaban, en esas palabras que nadie oía, solo nuestras almas que vivieron vida, alejando muerte y a la soledad...hasta otro día.
Resbala la arena, despiertan canciones, en la piel del alma con mil sensaciones, y en los pies descalzos danzan emociones sintiendo la espuma mojando ilusiones.
Vuelan las gaviota en pos de sus nidos, susurran las aguas llegando al oído, murmullos, sonidos, en magia de trinos, vistiendo a mi alma de encajes marinos.
Se mezclan colores en el firmamento, celajes de amores entre el sol y el viento, trayendo a la luna llena de contento, cubriendo de azules hasta el pensamiento.
Sal que sabe a miel...La trae la brisa, baña mis orillas con dulces delicias, alma y corazón llamando a la vida despeinan mis sienes con suaves caricias.
Hoy, mi amor es mar, unido a ese cielo, que va iluminándolo de plata y luceros, mientras que en mi alma brillan las estrellas, dejando en su luz la huella más bella.
Paisaje de amor generan suspiros, llenando la mente de paz y delirios en esos sonidos que como los trinos enamora el alma, y prende los cirios.
Recordando mis veredas los 14 de Febrero, donde una rosa escarchada dejabas en mis cabellos, caminábamos muy juntos y en mi pecho el guardapelo, que me regalaste un día, también 14 de Febrero.
Desde el barranco hasta el puente, en el mirador tan bello, contemplábamos el mar, coqueteando a los luceros. Nuestra risa en la alameda, donde veían los cedros, como íbamos tallando en sus troncos nuestro sello.
Entre brisas y arboledas tus caricias me dejabas, y mi alma alborozada se cubría de vergüenza, cuando tus labios besaban, mis mejillas sonrojadas y en mi beso te entregaba mi candor y mi inocencia.
¡Qué lindo es recordar!...Aquello que era pureza. Adolescencia que abría de par en par tantas puertas. Fantasías y deseos de volar como gaviotas, en el trinar de alegrías, cristalinas como olas.
Son esas mismas veredas, las que paseo hoy sola, pero llevando el recuerdo de aquello que fue mi historia. Y sonriendo tristemente, aprieto mi guardapelo, donde quedan ya guardados mis 14 de Febrero.
Arenas que dejan huellas, vivencias que compartimos, tibieza que entre sus granos desnudaron mis sentidos. Dulces brisas refrescando la pureza de los trinos de bandadas de gaviotas que iban buscando nidos.
Ante mí, el mar inmenso acunando mis latidos, me decía en un susurro…¡Siénteme! Que estoy contigo. Mientras que sensible espuma absorbida por la arena, húmeda en sus emociones escuchaba los poemas, urgentes declamaciones en esa tu voz poeta embelleciendo el paisaje bajo ese naranja sol, que pronto se ocultaría a dormir su ansiada siesta.
Cerro Azul donde encontré los corazones amigos. abriendo puertas del alma entre peces, pan y vino, compartiendo ante una mesa vivencias, también cariño, en mantel blanco teñido con transparencias y en hilos, que como en plata bordaban sentimiento en los tejidos.
Quiero volver a arañar el techo donde mis penas durmieron, entre el bambú y sus rendijas para tener ese sueño, de cielo, mar, sunset, risas, oraciones y desvelos, filigranas que en el óleo freían los sentimientos, con condimentos del alma llenándonos de alimento, sembrados en esa huerta y entre los cerros azules, grabados ya en mis retinas y tatuados en la piel... de mis más dulces momentos.
¿Quién fue quien cortó las alas a esa linda mariposa? Fue esa espina escondida que apareció sigilosa. En sus alas los colores resplandecían de vida, y fue ese viento fuerte quien quitó brillo a sus días.
Refugiada en su capullo, con temor y con verguenza, sus ojos ya no miraban el rosal donde posaba, lloraba la mariposa desnuda ya sin sus alas, arrancadas por el golpe que la dejó aniquilada.
Fue pasando de veranos a los oscuros inviernos, recordando los colores que llevaba como atuendo. Más sucedió el milagro, llegando a ella un lucero, devolviéndole confianza y alumbrándole el sendero.
Le crecían nuevas alas, de tornasoles muy bellos, y volaba enamorada por los azules del cielo. Pero de pronto llegaba el dolor de aquella espina, que fue la que dejó marca, ya para toda la vida.
Mariposas cercenadas, violadas en su pureza, por abejorros que esconden sus espinas en bajezas. Más llegará el Sembrador, a fumigar esos campos, exterminando abejorros y a mariposas salvando.
Llevo en el medio del pecho colgado mi relicario, candilejas de recuerdos guardados como un sudario, velados en esa ermita con aromas tan floreados alumbrados por sus velas, convirtiéndose en sagrario.
Va prendido en la cadena que lo mantiene allí preso, como un reloj de arena que va marcando los tiempos, encerrando en su cristal aquellos bellos momentos, que me llenaban el alma y ahora son pensamientos.
Mi mirada va perdida vagando en el horizonte mientras mi mano apretuja mi relicario de amores, tratando de darle vida con latidos y emociones que se ahogan en mis lágrimas porque ya no me respondes.
Volveré a darle vuelta a ese reloj de arena reviviendo cada instante con sonrisa, ya sin pena, y en cada grano que caiga, recordaré la experiencia que me ayude a olvidar el motivo de tu ausencia.
El destino es quien decide, quien nos acompañará, en este tren de la vida que nos lleva en su viajar a distintas estaciones por lo que se llama azar, donde sola voy llegando al derrotero final, con este mi relicario que no lo puedo soltar.
Hoy sale la procesión de nuestro Cristo Morado, devoción y tradición al Señor de los Milagros. Amanece nuestra Lima con zahumerios y azucenas que sus aromas pondrán, a sus Pies junto a sus penas.
Morado que envuelve a Octubre, en hábitos y cordones, atados a la cintura recordando peticiones, el ambiente se reviste de una inmensa hermandad, donde sentimos certeza que El, nos escuchará.
El oro y plata macizos con que adornada va el anda, es el incienso y la mirra, el legado de Atahualpa, llega la fe en algodones, en estampas y canciones, de nuestro pueblo que entrega todas sus lamentaciones.
Detrás de Nuestro Señor que nos mira en su cruz, recordando que por tí y por mí, dejó su luz, está esa Mujer tan Bella, apostada en una nube, María, la Madre Tierna, regalándonos su estrella para darnos siempre lumbre.
Angustias, muchos dolores, puestos al pie de la cruz, de este gran pueblo peruano que hoy solo ve a Jesús. Pidiéndole protección para este cielo bendito, que El cubre con ese Manto, en su Amor tan infinito.
El mundo hoy es peruano y aquí estarán ustedes, unidos solo en un cielo, agradeceré las preces, que con Bondad generosa llegue a unir los corazones de este jardín tan bendito... Para que crezcan más flores.
Las ilusiones perdidas son las tristezas del alma, que se consuelan con verte en algún fin de semana, aliviadas por tus besos que aunque sepan que engañan, les sirven de sortilegio para no derramar lágrimas.
Sabes que me encontrarás caminante de caminos, que en mí tendrás tu posada cuando no encuentres destino. Llegas con los pies cansados y con el alma estrujada, sabiendo que hallarás lumbre para frías madrugadas.
El lucero anunciará que llega el amanecer, y con él te llevarás esta noche y mi querer, volveré a verte partir con el alma destrozada, que guardará tu recuerdo en esta, mi triste almohada.
Te dejo la libertad de retomar tu camino, y cuando vuelvas la cara extrañarás este nido, errante cual pajarillo vagarás de rama en rama, hasta que tengas certeza de quien es la que te ama.
Y mientras tanto te espero, a la vera del camino, ¿Hasta cuándo?...No lo sé, eso lo dirá el destino, porque mi alma se muere de tristeza y de vacío que tal vez lo llenará otro pajarillo herido.
Eres... La talla de hombre con la que siempre soñé. Tan fuerte como ese roble, tan dulce como el ciprés, utilizas el buril, tallando tus sentimientos, con destreza y maestría, en este madero yerto.
Eres... Huracán o trueno cuando enciendes mis pasiones, y relámpago de luz cuando calmas mis dolores. Periplos de sensaciones que van de aquí para allá pero en cualquiera de ellas, sé que allí tú estarás.
Eres... Violín o trompeta de acuerdo a como me sienta, tu tierna melancolía acompaña mis tristezas, y con trompetas de fiesta me alegran las panderetas, de aquellas tus mil sonrisas que suenan como una orquesta.
Eres... El Alfa y Omega de mi vida y de mis sueños, como el orto y el ocaso el despertar y el desvelo. Como el amor de aquel sol por aquella luna bella, que se funden en eclipse y por testigo la estrella.
Eres... soneto y poema, verso, prosa o elegía, que en tus letras de pasión calientas todos mis días, en este papel de seda, impregnas tus alegrías para entregarme tu amor, plenamente sin mentiras.
LLoran los helechos gotas de suspiros, tristezas, vacíos... Viajando en sus venas, sin luz ni sonidos, sin brisas, sin trinos, ¡Trémulos quejidos!... No llega la aurora, no hay savia en sus ríos, que quedaron secos por el sembrador que hoy riega otros lirios.
Raíces profundas gritando cariño, pidiendo a las nubes, gotas de rocío. Se abren los cielos, se cumple el pedido mojados sus brotes, levanta sus hojas y vuelven los trinos, saciando la sed que lleva al olvido... A aquel sembrador, que hoy riega otros lirios.
Helechos sombríos que hoy reverdecen, raíces prendidas en tierra que ofrece, abono que cura, y que hoy florece en hojas maduras... Por esa agua pura que cayó del cielo... Volviéndolos verdes, con tanta ternura.
Cubierta por tu cielo como manto, y convertida mi alma en tu aposento, fue allí donde vertí mi llanto, en tus caricias que ahuyentaron mis lamentos.
Fuiste el ángel que guiaba mi camino, lazarillo de mis noches en desvelos alumbrando con tus ojos azulinos, los tristes labios, que sonrieron con tus besos.
Por eso sé, que jamás podré olvidarte, aunque cambiara tus besos por mis versos, que viven para mí como el amante, pero tus besos…¡Los llevo muy adentro!
Será que hoy recuerdo aquellos días donde mis noches fueron tus poesías, naciendo en ellas, la primera de las mías, ¡Te espero!... Se llamaba, y creo que hasta hoy…¡Te espero todavía!
¡Ay...Cómo duele el pensamiento!... Cuando desnudo en su vuelo, se sacude en el silencio. Va tocándole las puertas al alma apesadumbrada, lamentando todo aquello que la dejara marcada.
Trina en llanto el Ruiseñor, por herir a la Paloma, que en su canto le anunciaba la esperanza por la aurora. Sonaban tristes sus notas, cual dolor de yaravíes, y el Ruiseñor se arrepiente y ante ella, llora y gime.
Tristeza sintió Paloma apartándose del nido, al comprobar con certeza, que lo alumbraba otro cirio. Se ocultó entre sus alas, escondiendo su cariño, y juró jamás amarlo, llorando su triste sino.
Pero al verlo frente a frente, quebrantado y afligido, trajo en el pico una hoja de su laurel más querido. La posó sobre su pecho, abrigó su alma de niño, borrando de su memoria, ese dolor tan sentido.
Cual Ruiseñor y Paloma que recobraron la paz, por lo importante y bello que es el saber perdonar, vuelven de nuevo los trinos y vuelan con libertad, entregándose en su cielo, su cariño de verdad.
De nuevo envuelta en palabras que abrigaban madrugadas las que se sintieron tristes, por extrañar tu ramada, aquella donde enroscaba mis hojas pidiendo apoyo, para que no se cayeran del árbol en mis otoños.
Verde parra enraizada en tu tierra y en tu abono, convirtiéndose en las uvas fermentadas en mis ojos, tras el iris el cristal, conteniendo los deseos, desde esta copa que clama por calmarte los anhelos.
Es el vino del amor que se deja respirar paladeando el sabor de tus labios en mi amar. Cuando dices…¡Te deseo! Allí se embriaga mi alma, con un dulce cosquilleo que va hirviendo en las entrañas.
Es el brindis de placer, que me lleva hasta tu altar, donde siento desgranar mis uvas en tu lagar. Pisadas con fuego ardiente efervesciendo en la mente, las ganas de que el licor se embotelle para siempre.
Pasiones de madrugadas, las que me haces vivir, soñando sobre la almohada, te las entrego yo a ti. Van desvestidas las hojas entre las yemas que brotan, en los más tiernos racimos que en mi cuerpo se trastocan.
En el límite del mundo, allí se encuentra mi alma, sin resignarse a perderte, buscando en él, tu mirada. Azules fueron los iris que alumbraron madrugadas, quedándose estampados entre mi piel y la almohada.
Era tierna la pasión en alas de mariposa, que volando hasta la poza, bebía de tu agua clara. Y es así que se embrujaba convertida en una diosa, sumergida en esos ojos que tanto me refrescaran.
Fue la luna confidente de los silencios que hablaban, brillando aterciopelada, en esa luz que embriagaba, cuando estábamos los dos, riendo entre mil caricias, ese amor que aunque que lejano nos obsequiaba primicias.
Fue amor blanco de verano, como un bouquet de novia, donde el velo era tan claro como límpida magnolia, desgranando en ti sus pétalos con aroma de inocencia, llevados por ese viento que no entiende de conciencia.
Y así pasó un otoño, un invierno y primavera, sin sentirte a mi vera, como ese fresco retoño, que ilusiones me causaba cuando al fin te encontraba prendido entre mis alas, como una dulce quimera.
Hasta el límite del mundo te llevaré en mi recuerdo, el destino así lo quiso, el reloj paró a su tiempo, para no seguir viviendo esa ilusión desmedida, que tal vez pudo acabar en terrible pesadilla.
Periplo en la piel viajando por los vientos del otoño, vislumbrando su retoño y en el alma dibujando, como místicos paisajes que las yemas van calando, abriendo todos los poros y el amor imaginando.
No es un deseo cualquiera es como el mar navegando, llegando hasta las orillas que la espuma va besando, filtrándose en las arenas, cubriéndola como manto, para ver a las estrellas mientras que me vas amando.
Ebullición de pasiones, curtido vino en los cántaros, que se trizan al contacto de los cuerpos canto a canto, humedeciendo paredes entre grutas y entre labios, profetizando el momento que se siente, va llegando.
Seminario de emociones, las que me haces vivir, semillas las sensaciones que van germinando aquí. Como el clavel en la rosa o como el mar en la espuma, haces tañir en mí, el arpa, con tu infinita ternura.
Profeta en tierra fecunda, al sembrarla, la haces tuya, Señor Feudal en mis campos, despojado de armadura, abonando mis trigales para hacerme levadura, esa que será el fermento, para amarte con locura.
Tocan las cuerdas de mi alma en el madero vacío, despertando melodías renaciendo mis sentidos, para querer escuchar tus sonidos como trinos, exhalando mis suspiros que lleguen a sus oídos.
Mi guitarra es la que llora en notas desafinadas, silencios enmudecidos en el Do de mi añoranza, cuando se siente este frío que en el madero fue fuego rasgándose en el olvido, notas que fueron deseos.
Sigue llorando guitarra quizás escuche tu voz, para que siga el concierto del amor que entre los dos, hoy interpreta quebrantos en tu vibrar de dolor, está sola mi guitarra muriendo sin su canción.
Silencios que entre tus cuerdas gritan latidos de amor, rasgándose entre tus vetas siete notas sin color, estremecidas de frío de amaneceres sin Sol esperando ser tocadas y abrigarse en tu calor.
Grita su nombre de nuevo quizás se encuentre perdido, entre otras cuerdas que el viento lleva tu eco al vacío, y sino escucha tu canto lo echaremos al olvido, mientras lloramos tú y yo recordando lo querido.
Ven a romper en mis rocas tu desbordante pasión, agitada entre mareas con insinuante emoción. Despiertas...siempre esperando, el mediodía de amor, donde se encrespa el deseo, en caracolas y sol.
Mece la barca el velero, navegando con tesón, desde la proa a la popa, lleva a estribor el timón. Viento flamea las velas, mientras pierden dirección, las naves que a la deriva, van amando con pasión.
Como naúfraga en tu balsa, me llevas hasta la isla donde tiembla la palmera, entre arenas que crepitan, colándose el dulce sol, como miel por las rendijas, de aquella cabaña inquieta, donde viven las delicias.
Apartados de este mundo y rodeados por las aguas, eres fruto tropical que a mi alma no empalaga, en tus manos me hago piel de terso y fresco durazno, que quiere darte a beber el néctar de sus espasmos.
A tus misterios me llevas, explorando el paraíso, selva virgen descubriendo ante sí, su sensualismo, deshaciéndose la espuma bajo el manto de tus mieles que me incitan a sentir, mucho más de mil placeres.
Vas despertando mis ansias, cada vez que yo te encuentro, como champagne en la copa rebalsando lo que siento, asi yo bebo en mi alma como en tibios azulejos los reflejos que en tus letras, despiertan mis sentimientos.
Cada línea una aventura, cada aventura pasión que va llegando al estambre de mis pétalos en flor, desnudando en mis corolas, apetitos de emoción, cuando hundida en tus deseos me regalas sensación.
Bebo delicias contigo de plena satisfacción, las que plasmas en tu pluma, despertando en mí el calor, quimeras o fantasías sentidas en el crisol, del corazón que palpita en llamaradas de amor.
Tus palabras en mi piel, van erizando mis vellos, que transpiran de ternura cuando en tus versos yo bebo, el conjuro de placeres y el paladear de mis sueños, que abrigan a mi alma triste, en el calor de deseos.
Es tu mágica pasión, la que me atrapa en tus redes, donde trémula mi espuma salir de ellas no quiere, porque el anzuelo que tiendes la mantiene en tus vaivenes, prisionera de sus sueños, dormida entre mil claveles.
Quebraste el cristal de mis suspiros en la noche en que gritaba mi alegría, y en tus versos mis pasiones escondidas las robaste sin pensar cuanto me herías.
Fue cayendo mi inocencia en tu falsía desatando en tus impulsos las mentiras, mientras que yo, que casi te creía, iba sintiendo el despertar en mis pupilas.
¿Qué?... ¿Me amaste?... ¿Ama aquél que no valora sentimientos, sabiendo que jamás entregaría, esa ternura que brotaba en el silencio mientras tenías tus manos en las mías?...
Arañaste los tejidos de mi alma, sin pensar en el cariño que existía, deshojando esta rosa ya marchita que esperaba ser regada por la vida.
Vete ya, lejos de mi pensamiento y no te atrevas a volver por otras horas, aunque te excuses, dejarás en mí, lamentos que tal vez puedan ahogarse en otras olas.
Hoy, lagrimean en mis ojos los rezagos al saber que no fue una, la oveja expiatoria, sino aquellas que te brindaron sus brazos, mientras que tú, las manchabas con tu gloria.
Conjuro de sentimientos que me desgarran el alma, decisión inevitable, nos devolverá la calma, Eres propiedad privada, debes alejarte ya, muertos nuestros corazones, que descansen en su paz.
Las circunstancias de vida que se suelen presentar, saben a fruta prohibida, antes, debemos pensar, donde poner nuestros ojos para evitar la caída, que sin duda es dolorosa, y nos quita hasta la vida.
Comienza en una mirada, con filtreos y sonrisas, y sin darnos cuenta casi, el corazón se desliza, hasta caer al abismo donde no queda salida, arrastrando en su pendiente, muchas inocentes vidas.
En estas cosas yo pienso, mientras te veo partir, se me despedaza el alma, tú también sientes así, tengo dolor en los labios, por el beso tan intenso que nos dimos despidiendo, nuestro amor, nuestro secreto.
Ahora, llora mi alma, más... descansa mi conciencia, sabiendo que vas de vuelta, a tu nido, junto a ella. Mi amor se queda contigo, y el tuyo, tambien conmigo, para imprimirlo en el alma, y en nuestros cinco sentidos.
Entre brocados y encajes bordaste en mí, sentimientos, escogiendo finos hilos, haciendo olvidar momentos. Matizaste el arco iris con destreza y mucha calma, logrando así transformar el vestuario de mi alma.
Son puntadas que acarician, entre gasas perfumadas, esas ocultas costuras que esconden penas grabadas. Calados y terciopelos, como alfombras me dejabas, cuando lágrimas caían, mientras que ellas las secaban.
Tus tramas en mis telares son suaves y delicadas, fabricando tela fina para forrarme la almohada. Aquella donde reposan mis sueños de madrugadas, donde tú sigues vistiendo a mi alma enamorada.
De raso tus sentimientos, de azules tiernas miradas, violetas los pensamientos que hicieron en mí, morada. Me cubres con blancas sedas, naturales como tu alma, haciéndome lucir bella, esperando ese mañana.
Diseñador de mi vida, para pagarte, no hay nada, que pueda recompensar, el amor que me regalas. Por eso te llevaré, estampado aquí en el alma, tapizada entre tus telas, vistiéndome de esperanza.
Fabricante de ilusiones, enajenas al mirarme, los deseos que al amarme me enciendan en tus pasiones. Despiertas mis emociones como el trinar de gorriones, por tus labios que embelesan complaciendo peticiones.
Es por aquella tibieza que irradias en mis rincones, empañados por tu aliento me invaden las sensaciones. Me llenas de sutilezas, dejando en mi piel sabores, impregnados en la seda entre el dulce y los sudores.
Enmarañados cabellos por violentas erupciones, suspiros entrecortados, llamas de intensos clamores, corriendo van por las venas como alud de fantasía, donde izada va la vela en marea de ambrosía.
Furiosa espuma en tus aguas, encrespándose las olas cual caracolas al viento, batiendo en ellas aromas, de tu mar y mi alimento que saciado entre las boyas, deja su barca anclada en ese puerto que adora.
Fabricante de ilusiones, tus deseos…mis delicias, transpiradas por las yemas de tus ardientes caricias, que se ahogan y se quedan en el leño ya dormidas, luego de ese crepitar, que encenderá la ceniza.
Jardines fecundos de frutos silvestres hoy viven en mi alma, pez que entre tus aguas clavas tus anzuelos en mi carne blanda. Despiertas mis pétalos sintiendo tu cuerpo en sábanas blancas, deseando me lleves entre tus mareas cual hoja de palma.
Soy mujer de arcilla que en tus manos diestras modelas con calma, para ser objeto de suave textura con pincel que marcas, en todas mis líneas y en el fuego ardiente de tu horno que abrasa, mi alma sensible convertida en pieza que siente con ansias.
Semilla fructuosa germina en el lecho encajes que aman, fusión milagrosa injertos de fuego en clavel y rosa uniendo corolas, pistilos fecundos de amor y de aromas, estambres de néctar cristales en cáliz que bebo en tu boca.
Tus granos de arena refulgen los brillos de mis caracolas, que piden vehementes el calor ardiente... deseos que asoman, de ir navegando por aquellos mares en cálidas ondas, llegando a saciar todos mis deseos de pasiones hondas.
Murmullos, suspiros que sobre tu piel marcan mis latidos, profundos, sentidos, deseados, vividos como un desvarío, dentro de tu cuerpo arpegios, caricias, violín y rocío, lo que siente mi alma en esos momentos que vivo contigo.
Si esta tal vez fuera nuestra última noche, bajaría a la luna a alumbrar con derroche el amor que te entrega la mujer que mañana, quedaría en tus cuerdas donde vibra su alma.
No quisiera pensar que esto sucediera porque mi piel anhela amarte en sus quimeras, alumbradas por velas, que derritan la cera en los cuerpos que amando fundidos se desvelan.
Si esta tal vez fuera nuestra última noche, le pondría un candado a caricias que goces, ancladas a tus labios cual finisimo broche prendiéndote en mi pecho, el que ya tú conoces.
Mis deseos por ti, son tan tierna locura, que de solo pensar que ya no te tuviera, me arrancaría el alma regalando a la luna, la luz que brota de ella... Y que ella te siguiera.
Más hoy estás aquí, vivamos el momento sin pensar en mañana, las horas pasan presto, no perdamos minutos, ni segundos en esto nos espera el amor, abrasando por dentro.
Se cumple una vez más, nuestro fiel juramento, de no medir el tiempo, ni deseos en cuerpos, esperando entregarse, disfrutando el momento, cual si fuera la última de las noches de cuentos.
Divino Amor...Sentido y esperado,
queriéndolo plasmar aquí, en mis versos
más no me alcanzaría el diccionario,
para expresarlo tal cual como lo siento.
En el hondo silencio de la noche,
a media luz y con mis pensamientos,
cálida imagen me viene a la memoria
en candilejas que alejan sufrimientos.
No tiene nombre el hombre de mis sueños,
es corazón que inspira sentimientos,
cuando estampa en el papel sus emociones,
transportándome en su pluma al firmamento.
Amor Poema...en dulce Poesía,
despertando las mil y una quimeras,
haciendo volar su fantasía,
enamorando a mi alma que la espera.
Divino Amor... Acelerando mis latidos,
bordando el corazón con sus encajes,
vibrando entre mis cuerdas y tejidos...
Esas caricias que entre sus letras nacen.
Son estas cuatro paredes, cuadrilátero de amor,
en cada esquina las pieles que abrasan a la pasión.
Brasas que prenden los leños, en caricias de emoción,
entre las sábanas blancas, donde late el corazón.
Paredes donde se impregnan suspiros en su rincón,
como estrellas que embelesan nuestro amor con su fulgor.
Silencios llaman deseos cuando se enciende el calor,
en las copas de los sueños que se beben con amor.
Cuerpo a cuerpo, piel con piel, entre encaje y sensación,
yemas despertando poros, en crepúsculos de sol,
donde se baten dos almas esperando anochecer
hasta cansar a la luna en un nuevo amanecer.
Paredes de este a oeste y desde el norte hasta el sur,
constelación que bendice nuestro amor en esa cruz,
donde tu vida y la mía se fusionan en su luz,
para dejar una estela de pasión y plenitud.
Sexo dulce que se siente, entre tu vientre y mi vientre,
satisfaciendo las ansias que condensa el lecho ardiente,
reflejando en las paredes, esa calma que se siente,
y ese aroma de fragancias que las guarda para siempre.
Embisten las olas de mar en bravura,
la roca sedienta mojada de luna,
donde cae espuma de blanca textura
sobre sus arenas, volviéndola impura.
Loca la marea, se agita fecunda
ruido en caracola, sonidos alumbran,
por la sal que hierve entre sus entrañas,
mientras en corales se aprestan las ganas.
Corolas al viento el capullo se abre,
suaves las caricias, deseos se expanden,
carnada sedienta que presa en las redes,
consuman deseos de amor y placeres.
Saciada la espuma, regresa a su orilla,
dejando en la roca fuente de agua viva.
Fue la marejada que trajo la luna,
noche de desvelo, de amor... Cual ninguna.