Mi nombre es Leonardo Sáenz Baez, originario de la ciudad de Morelia, capital del Estado de Michoacán, México, realicé estudios de licenciado en Fisicomatemáticas en la Universidad Michoacana de san Nicolás de Hidalgo, en donde fui profesor durante 30 años, ahora jubilado en dicha Institución, actualmente trabajo en el CIDEM, (Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán), donde realizo investigación en matemática educativa y coordino una Maestría. Soy aficionado a la poesía y la escribo en mis ratos libres, completamente intuitivo en el arte poético, escribo y me inspiro en temas románticos, le escribo al amor, a las rosas, a la belleza en general y a la mujer en particular que lo conjuga todo, es una experiencia grata poder participar en este foro de Shoshan tan lleno de amigos y amigas, que me incentivan para seguir escribiendo poemas románticos que me brotan, de manera natural, del corazón.
Anexo páginas de Internet sobre mi ciudad, de la Universidad donde me formé profesionalmente y del lugar donde trabajo
No, que no pase eso, que no se cambie por suspiro la intención del beso, que no se quede dibujado entre tus labios donde muere insatisfecho.
Ese beso, que aún te late, vive suspendido entre las alas de aquella mariposa escapada de mi pecho.
Dame el beso, que haga eterno mi momento, que se cuelgue de la luna y haga de la noche un enjambre de luceros, un regalo, un suceso.
Yo lo espero, no me importa que se tarde un mundo entero, está en mis labios como hueco, es el grito de un te quiero repetido como eco, una flama que brota como llanto placentero.
Desde siempre, he querido ser el dueño de ese roce que te arde, que te nace entre los labios, en su brillo Yo lo veo, no lo dejes como un sueño, aún lo espero y en el fuego dorado de mi tarde lo deseo.
DESCANSA EN PAZ, ¡OH¡, PADRE QUERIDO QUE CON AMOR Y RESPETO EN EL CORAZÓN DE TUS HIJOS COMO UN RECUERDO ESTARÍS.
Con estas palabras, puestas como epitafio en la tumba de mi padre, me despedí de él, en el año 1957.
Padre, debes saber que aprendí lo que supiste enseñarme, ser un hombre cabal saber trabajar, ser formal y ser decente.
No hubo más herencia que tu ejemplo, y esos recuerdos de mi niñez tan gratos, recuerdos de narraciones, de cuentos, maravillas para mí que la imaginación despertaba, cuentos de Juan sin miedo, de lobos, de Alí Babá y los 40 ladrones, con su ¡ábrete sésamo!, cuentos que me narrabas en noches llenas de estrellas bajo el olor de tu brazo, olor a sudor de trabajo, que me ponías como almohada.
Recuerdo aquel día, que fuimos de pesca al río tú lanzaste el anzuelo, y en la primera tirada zummm.. que se te va el anzuelo, con todo y cuerda, al centro del río, y allí se acabo la pesca nos regresamos a casa, comentando entre risas lo que no pudimos pescar.
Recuerdo mil cosas; cómo cuando nos paseabas, a mis hermanos y a mí, nos llevabas caminando al campo y en la rama de un árbol hacías, con una reata, un columpio para poder contigo jugar.
De ti padre me viene esto, de componer versos, desde aquella vez que vi un poema tuyo que escribiste a mi madre atrás de una foto de ella, cuando era una joven bella, foto que siempre guardó, la dueña de tu corazón, hasta el día en que falleció. Con un cariño inusual escribiste aquellos versos, eran frases tiernas, algunas ni las comprendí, tenían su magia especial que me impresionó, por eso escribo mis versos tratando de darles magia y procurando, como tú, que expresen en forma sublime, las cosas del corazón. Así como éstos, hay tantos recuerdos que ese mi padre, mi amigo, me dejó en el corazón, cuando me enseñaba cosas, cuando jugaba conmigo como ser humano común. Padre, aún me encuentro en el mundo, viviendo su trajinar, y quiero que sepas que me ha ayudado mucho lo que me supiste amar, te agradezco los espacios de amor que nos diste de tu vida, amor que transmito ahora a mi hija y a sus hijos el mismo amor, que tú me supiste dar.
Mi mirada se perdió por las calles del ayer, por el jardín del recuerdo, Soterraña singular, donde marcaron los pasos dos destinos al amar.
Ahora te recuerdo fuente de cantera señorial, juntos nos viste soñar con los nacientes amores, nuestras risas hacían ondas en tus aguas y en los ecos del lugar.
Las golondrinas rasantes aleteaban nuestros besos y los ponían a rodar, Yo le tomaba la mano y en su boca se los volvía a entregar.
Barrio que me viste en tu suelo transitar, que supiste de mis sueños, de las tranquilas miradas, de aquellos ojos tan verdes que me hicieron suspirar.
¿Dónde quedaron mis pasos, mis años, aquellos amados brazos que yo supe acariciar?
¿Dónde, bella pila, tus aguas alegres están?
Amor lejano, te quedaste en el ensueño, prendido de aquellos labios que de joven yo supe amar.
Amigo tiempo, anula los cerrojos, los silencios de su mente, dame algo de sus horas, de su piel, de su sonrisa, quiero sentir la suavidad que hay en sus manos, déjame estar con ella, quiero verme nuevamente en el espejo de sus ojos.
Tiempo, no me dejes solamente en su recuerdo, trae de nuevo a mis labios ese beso, deslízate por su cuerpo, quiero recrearme en su belleza, enrédate en su pelo, deja que llegue a mi oído su palabra que embelesa.
A su amor no le pongas cota, déjalo correr sin prisa entre mis sueños.
Amigo tiempo, aquel día, cuando dilataste los segundos, la encontré cantando en mi camino y mis ojos, mis manos, mis oídos, la metieron en mi vida, me enamoré de ella, no me la quites hoy, dale tiempo de amar, es el momento, abre nuevamente el cielo de sus ojos o déjala volar libremente como el viento, para escuchar de lejos, como canto de sirena, el desahogo genial de su talento.
Desesperado, con esta enfermedad que me calcina, por esta inmensidad entre tus manos y mi pecho, por el beso en su luz que me lastima, odio estar separado de tus labios, odio estar distanciado de tu lecho.
Se que me amas, me lo ha dicho el viento en la mañana, lo murmura, la luz callada de la luna, me lo dice la tarde con sonrojos, lo dicen, repetida y profundamente, las estrellas de tus ojos.
En mi retiro, solo, cuando te veo en la mente, te siento en mi interior tan infinito, escucho tu voz en el silencio diciendo, en suave acento,
-te quiero mucho amor, te necesito-,
y entonces, es cuando el alma llora, se desgarra y lanza un grito de amor desesperado, impotente, de no poder tenerte abrasada de amor, aquí a mi lado.
Amada, de tierno mirar, desde mi mundo evocado te mando una bella flor, en ella estará mi beso que llegará hasta tus labios en este día del amor.
Quiero llegar a tus ojos como bello amanecer, para darte mil caricias para decirte que te amo, que eres mi eterno querer.
Quiero a tu beso entregarme, el que me hace estremecer, ese que sabes tu darme en las noches de placer
Quiero que flote mi cuerpo en el nido de tu almohada, donde coma la caricia de tu mano enamorada.
Estar quisiera sin prisa saboreando de tu miel, donde el abrazo se sueña y el beso se desliza como seda por la piel.
Quiero encontrarme contigo en ese eterno momento del suspiro y la delicia, de la entrega y el placer, cuando el tiempo es poema y el abrazo se nos quema hasta el claro amanecer.
Me gusta buscarte con el sol de la mañana en cada una de las rosas, por la noche te busco en cada estrella, cotidianamente te busco entre mis cosas.
Te encuentro como verdad desnuda en mi corazón abierto, donde escribo versos que convierten en vergel ese páramo desierto.
Todas las cosas me llevan a ti, te busco en los rincones de mi alma y allí te encuentro, en las páginas de un libro, en los ojos de los niños, en el canto de los grillos, te encuentro en mi almohada abrazándote a mis sueños.
Es un acercamiento de tu alma con la mía.
También tu corazón me busca y me gusta tu manera de buscarme; en el amanecer del día, en lo oscuro de la noche, con tus gritos y esperanzas, con razón o sin razones.
Oye esto, es muy fácil encontrarme; en tu corazón estoy prendido, en esa luz de tu mirada, búscame en la palma de tu mano, en tu vientre, en tu sangre, estoy metido en ti, abre cualquier parte de tu cuerpo o de tu alma, y yo saldré a besarte.
No digo más, no puedo, mi voz se ha escondido en los rayos de tu luna, el perfume de mis rosas de tu pelo se ha prendido, tus palabras, volar de mariposas, revolotean y se posan formando el poético universo que brilla intensamente, en el mundo finito de las cosas.
Te lo he dicho, no hay motivo que convoque nuestra ausencia, mi sueño será tu sueño, mi corazón estará contigo, seré compañía de ese canto de tu sombra, que deja besos de amor en el hueco de mi nido.
Seré constante ilusión, la caricia soñadora, la palabra que sale de mi boca para decirte que te adora.
Guarda en tu memoria los momentos que he vivido, abrazado a la luz que hay en tus ojos, recuerda que te amo, que tus manos y la flor que hay en tus labios, me llevan, sin retorno, al eterno mundo de la gloria.
Mis ojos te recuerdan dibujando tu silueta y mi corazón te grita, socavando el horizonte que el atardecer agita.
Mis manos, siempre solas, te buscan recordando aquellas horas.
Abrazado de mi sueño te siento en la memoria, rompiéndose tus besos en mi boca como olas.
Vivo fantasías, las más locas, cómo, cuando nos amamos cobijados por la luna, bebiendo las caricias en la llama de tus copas.
Con sabor de ti, mis labios siempre quedan.
Mi alegría crece cuando tus ojos me buscan y me encuentran en las letras que se ruedan.
Ven, que así lo quiero, nací para adorarte, sácame de la nada, dame el amor que en tu silencio queda, que por él, y por ti, amada mía, hoy vivo y muero.
Con amor, entregué mi corazón a una mujer fantasma, vive en atardeceres, es nube, no se toca, pero sabe llenarme de placeres.
La imaginación crece, está en su medio, allí donde el beso duerme y la caricia arrulla, donde el corazón hace su nido con el color de una sonrisa suya.
Amo a la mujer distante, que huele a lo que yo quiero, que se desvela, que siente lo que siento, que tiene el mismo roce, el mismo éxtasis, de la caricia que trae el viento.
Fantasma de mujer, que tiene los mismos sueños, que me piensa y siente también como fantasma, que me añora, que me besa, que me ama, que me mata.
Es una locura grata
Es vivir lo no vivido, es amar y ser amado.
Es besar la luz que baja de la luna en noches de luceros.
Es oír la voz que tanto quiero, arrullada en sentimiento.
Mis ojos se abren para verte y se pierden en el sueño de una tarde fascinante.
Mi mirada te persigue encontrándote en el viento.
Mirada alucinante que se junta con la tuya incendiando el horizonte.
Son los rayos que se queman y se besan en las nubes, abrasándose en amores.
Mis pupilas se desgastan en buscarte, siembran besos en la noche, dejan gotas en las flores.
¿No te hablan las estrellas? ¿No te lloran esas flores?
Escucha el grito de las sombras, ve el incendio de las tardes y el rocío de las corolas, encontrarás ahí mis besos, mi llanto, mis versos que declamo a solas.
Es el amor que grita que te busca, que te añora.
Recoge estrellas con tus ojos, besa rosas, duerme, amor, en esas tardes y me tendrás contigo, haciéndote soñar mil cosas.
Como escapar, si estoy atado a tu mirada, a tu beso aletargado, a tu canto de sirena.
Te tengo y no, es un sueño que vuela y se presiente, estoy enajenado, no se si soy cárcel o prisionero de mi mente.
He vibrado en tus locuras y te he amado.
Al abrir la puerta que me ofreces, me adentro en tus ansias como aliento y caigo al infinito.
En la pendiente de tu alma encuentro mil luceros que se prenden en tu fuego, ardo en tu deseo, en tus vientos de presencia, en ese amor, existo, soy, me purifico.
Sumergido en pensamientos, en la tarde de mi vida, unido a tu esencia me trasformo, soy sentimiento y el instinto de mi amor ...se hace eterno.
Rojos, brillantes, toda una tentación, los labios más sensuales que haya visto yo, los tengo junto a mi boca, como una invitación.
Dispuestos para un beso listos, para plantarme sueños donde nacerá el amor
Como pétalos en libertad son tus labios que me queman, que me llenan de ansiedad.
Ponlos en mi boca, saturada de ilusión, tragaré el secreto que guardan, beberé de ellos su detenida pasión.
Dame el beso de esos labios que son dueños de los míos, dame un beso con latir de corazón, que salga tu alma con bríos, por esos bordes carnosos, llenos de sensualidad.
Dame un beso durable, dame la felicidad, para construir sueños en mi triste realidad.
Que bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas, ellos me quieren mirar, pero, ¡sí tú no los dejas, Pero si tú no los dejas, ni siquiera parpadear!
Tus ojos son especiales de belleza sin igual son profundos sus enigmas que alucinan al mirar.
Cuando me pongo a soñar mirando tus ojos negros siento en su extraño mirar un mundo de sentimientos, como imanes, ellos me atraen, y yo trato de escapar, son tus ojos tan enormes que me quieren devorar.
Hay misterios en tus ojos, sueños de amor y dolor, dentro dos pequeñas lucecitas, están queriendo llorar y hacen que tus ojos brillen de manera singular.
Ellos me quieren buscar pero miran hacia arriba, hacia su cielo de amor, como buscando una estrella y yo, soy, sólo un guijarro en la playa de su mar.
Si los miro de perfil y admirarlos me permito lucen igual de bellos, como dos lentejas negras que miran al infinito.
Acuartelados se encuentran entre esas enormes pestañas, levantadas, como negras mariposas que están queriendo volar.
Enciérrame en esos ojos, de belleza angelical devélame sus misterios en un sueño que me arrastre hacia tu mundo central, quiero caer en tu alma, quedarme clavado en ella y nunca poder escapar.
Como escapar de la magia de un te quiero, como escapar del amor y de su fuego, de ese sentir intenso que recorre la sangre en el silencio murmullo del ensueño, no se puede olvidar, no es posible engañarse, no se puede matar un sueño.
¡olvidarte!, ¡cómo podría !
¿Cómo olvidar la verdad que hay en tu beso? ¿Cómo escaparme de su fuego? No, no es un juego, estoy aquí, solamente para amarte.
Hoy por siempre me tendrás cual suave brisa en tu camino, en el llanto matutino de la rosa, flor que se abre en un murmullo diciendo al viento, que por siempre he de ser completamente tuyo.
No podrás alejarme de tu vera, lo sabes bien, estaré presente en tu destino, naciendo en esplendor como nueva primavera y entregándote mi Amor.
Todas las noches, al encenderse miles de estrellas en ese cielo donde te miro, bajo el recuerdo de tu mirada, tomo mi almohada con un suspiro, y, … ¡Oh maravilla!, llega a mis sienes todo un encanto de dulces sueños.
En esa magia de enamorado, donde hay ensueños, tú eres la almohada, mi tierna amada.
Tienes mis brazos, tienes mis besos, bajo la funda laten deseos que me recorren con gran anhelo.
¡Es un encuentro tan esperado, la ceremonia de cada noche, con esa almohada de mi desvelo!
Sí a ti te hablara te contaría cómo te nombro, cómo te quiero.
La toco y la acaricio, rememorando tu largo pelo, la pego junto a mi cuerpo y así me duermo, embelesado, siempre soñando con ese roce, que hay en tus manos de terciopelo.
No me dejes a la orilla del camino, toma mis manos, llénalas de sueños, volaremos juntos llenos de ilusiones, nuestras almas comerán luceros, invadirá nuestro ser el universo entero, no me dejes solo quiero estar siempre contigo.
Sacúdeme con la fuerza terrible y bella del amor, abre un hueco en las tinieblas, que salgan los demonios, que quede sellada el alma con tus besos, que tus ojos miren hacia dentro, que llenen de luz ese misterio.
No me dejes partir sin tu caricia, ahuyenta de mi ese dolor, enséñame a vivir contigo, dame tu beso que tiene sabor de flor.
Déjame entrar y entender esa verdad de tus ojos, quiero encenderme en su brillo cuando te entregues completa, disfrutar quiero la magia de tu silueta, deja que sienta la vida en esos labios que adoro.
Soy el suspiro que tiene tu boca, soy el aroma que vive en la flor, soy ese beso que sienten tus labios cuando la brisa los roza con sus corrientes de amor.
Soy el destello que tienen tus ojos, reflejo de mi ansiedad, soy la verdad que llega a tu boca cuando comes de mis versos con entera libertad.
Soy quien te cuida cuando la sombra te cubre, soy esa mano que tocas con tu calor y amistad.
Soy el amante perpetuo que sabe decirte las cosas más bellas, decirte que te amo, en noches de luna y estrellas, que eres mi dueña, que vives y reinas en mi soledad.
Hola primor, mi reina, mi estrella, eres mujer completa que se quema con un beso, la que entrega su capullo abriéndose en bella flor, eres mujer de embeleso, mi sirena sin regreso que adormece en su rumor.
Como quisiera ser mar, el que ciñe tus fronteras, y devorarte en mis olas, arrastrarte hasta mis playas llenas de oro y calor, donde guardo caracolas, para ti, con sonidos del amor.
Ven, azucena mía, dame el agua de tus ojos para que lloren mis penas, dame tus labios rojos y bésame el corazón.
Te espero, escuchando en la claridad del nuevo día, el sonido de tu voz, ven, arrúllame, mécete en el viento, imprégnalo de perfume y llena de magia este mundo, que es ahora de los dos.
Oleadas de emociones se estrellan en mi pecho y me lanzo al incógnito destino preguntando, (a la imagen que se esfuma refugiándose en abrojos),
¿Qué te haz hecho?
Si pudiera navegar en esos mares y orientarme en las estrellas que relumbran en tus ojos
Si pudiera libar la miel deseada de tus labios rojos,
compartir tus ilusiones,
sería el argonauta que me sueño, complaciente amor de tus mañanas, el dueño acariciante de tus manos, piel serena de emociones donde prenden blancos nardos y florecen sensaciones.
Si pudiera nadar en tus segundos y escuchar el clamor de tus latidos, ser lunar que te acompaña o la luz de tus sentidos, sentiría tocar el cielo y comprender por qué he nacido.
Si pudiera, vivir entre tus brazos, compartiendo amor, siempre a tu lado, sería lo más hermoso que he soñado.
Te amo, porque vives en mis labios, por que te entregas de antemano, porque siento el desvelo y la ternura acumuladas en tu mano.
Te amo de arriba abajo, te amo cuando me encuentro solo, te amo en horas de trabajo.
Te amo porque canta tu belleza cuando le entrego una rosa, porque cierras tus ojos y me besas, porque me arrullas de amor y ahuyentas la tristeza.
Te amo porque tu amor no termina, porque se enojan tus ojos si otra mujer contamina.
Te amo porque..., cuando quiero bajarte la luna y expresarte mi amor con embelesos, tú, poniendo tu dedo entre mis labios, me callas, y sin decir nada, me entregas el más tierno de tus besos.
Aprisionado en tu cálida mirada, en tu verso que se entrega, mostrando lo que eres, !mujer apasionada!
Estoy metido en tu presente, bebiendo la locura de tus labios que resbalan por mis ansias, en mi mente, estas latente, eres magia que ignora las distancias.
No hay disculpa, recuéstate en mi alma, siente mi palabra cuando canta que te ama, refresca con tu mano el ardor que hay en mi frente
Ven, te quiero enamorada, no me dejes con el alma desolada cobíjate en mis sueños, entrégame tu beso y en las noches, acompáñame en la almohada.
En mi gaveta hay besos callados, varios poemas y hojas de aquel árbol donde un día, sonrientes, nos amamos.
Un papel con unos labios pintados, una foto de mujer, rosas secas con recuerdos escondidos, y las huellas de polilla acumulada por los años.
En mi gaveta hay presencias de otros años, muchos sueños que me hacen suspirar.
Una carta amarilla por el tiempo, donde dices que me amas, que estarás siempre presente con tu espíritu cuando faltes.
Amada mía, tenías razón, no estás ausente, estás en el corazón, mis lágrimas corren al ver tus letras y se que pronto, abrazados, uniendo nuestros labios, sin dejarnos de amar, surcando las estrellas volveremos a soñar.
Aquí estoy, en mi desierto, expuesto a la luz de tu mirada, con el corazón abierto para que veas mi alma desolada.
No me quisiera ir de tus brazos, de tus ganas, de los claros de tu luna, de tu sonrisa temprana, de ese tu amanecer de radiante ensoñación, espejo de mi ilusión.
Me quisiera quedar en tu beso eternamente, en tu mano que sabe pintar, los secretos de mis sueños y esperanzas.
Pero me tengo que ir.
Guárdame en tu sangre, en la luz de tu belleza, en el hambre de tus besos, guárdame en tus ansias para acariciarlas siempre, guárdame en todo tu Ser.
Recuérdame en el viento en el canto de las aves, cuando beses una rosa, cuando bebas de otra miel, siente mi amor en tu boca siéntelo en toda tu piel.
Recuérdame en la noche de tus ojos, en la luz de tu mirada, en el ruido de las olas cuando rompan en tu alma, recuérdame siempre en tu lecho cuando llores y hables conmigo a solas.
Recuérdame en cada hora, en cada instante de tu vida, añórame, amor, como yo lo hago ahora.
Mi sentimientos nacen de ti, de bellos sueños, de tus caricias, de la palabra de amor que guardas, del suspirar, de ese misterio que hay en tu vida y en tu mirar.
Tus ojos, son las estrellas de mi camino.
El infinito de tu mirada se vuelve pronto fascinación.
En mi universo construyes versos del gran poema de la ilusión.
De mis cantares, eres la luna, fase continua, que se conjuga con el amor.
Vivo, de la esperanza, de la verdad que hay en tu alma, que como estrella, en lontananza, brilla y entrega, muy suavemente, su claridad.
Florezco con tu recuerdo, con tu belleza pegada a mi alma, me alimento de tu caricia, de tu palabra, de tu candor, eres delicia
Me gustaría, en una noche bella, bajar miles de estrellas, hacerme de su magia y dejarla entre tus manos, quisiera colgarme de la luna y decir lo que te amo.
Me gustaría, tenerte entre mis brazos, abrirme a los secretos de besos y de sueños y en un leve suspiro, ponerlos en tus labios.
Todo lo puedo hacer, quitándome las vendas quitándome este lazo.
Lo puedo hacer contigo sí no me eres ajena, si dejas que mi pena se abrigue en tu regazo.